viernes, abril 27, 2007

Desnudas

A día de hoy, creo que el 99% de los españoles saben qué es "Cambio Radical". No obstante, si algunos andáis despistados, os avivará la memoria saber que se trata del programa en el que transforman a personas poco agraciadas en personas-poco-agraciadas-operadas. Desde que leí en el blog de Joerace su opinión sobre este nuevo invento televisivo, tuve muchísimas ganas de comentarlo en el mío. Al fin y al cabo, ya venía siguiendo la posible llegada de este formato a nuestras televisiones desde hace algún tiempo. No obstante, entre una cosa y otra, no fue hasta el viernes de la semana pasada cuando encontré una excusa realmente buena para abordar el tema en cuestión.

Antes que nada, debo confesar que, cuando se estrenó el programa, formé parte de esa enorme aundiencia confusa, curiosa, escandalizada y molesta. De aquel primer (y único) visionado, saqué dos conclusiones esenciales. Que una vez que has visto el programa, no es necesario saber más para conocer lo que te espera en las próximas entregas y que Teresa Viejo es, con diferencia, la persona más horrible que pulula por nuestras televisiones. Déspota donde las haya, desagradable, cruel y muy mala profesional, desde su púlpito, rodeada de personas infelices por su aspecto físico, predica con el ejemplo; está tan estirada que pronto la sonrisa le tapará las orejas.

Según mi punto de vista, la mayor parte de la gente, independientemente de su edad, sexo o madurez mental, tiene algún tipo de complejo. Supongo que todos nosotros tenemos ese detallito corporal que nos chincha a más no poder y que disimulamos en la medida de lo posible. No obstante, no deja de ser curioso el tema de los complejos. Mayoritariamente, la gente odia el tamaño de su trasero y cambiaría, sin dudarlo, su contorno pectoral o el tamaño de sus genitales. Sin embargo, ¿conocéis a alguien que se muera por tener más inquietudes intelectuales que leer la etiqueta del champú o que se desviva por poseer una postura frente a la vida un poquitín más abierta y tolerante? Soy de la opinión de que si te perturba algo hasta el paroxismo y si no tienes reparos a pasar por un quirófano para solventarlo, lo mejor es operarse y quedarse tranquilo. Al fin y al cabo, las operaciones estéticas están al orden del día. Si todavía no te pueden trasplantar un cerebro libre de complejos y tonterías, es mejor meter mano a otras zonas más específicas y salir del paso.

Sin embargo, esto no quiere decir que vea con buenos ojos "Cambio Radical". Primero, porque el formato promueve que la única solución para triunfar reside en operarse hasta el blanco de los ojos. En segundo lugar, porque cuando alguien accede a concursar en él, no sólo se le remedia el complejo más estridente de su fisionomía, sino que se le retoca todo el cuerpo, dando resultados bastante macabros. En tercer lugar, porque el programa no proporciona ningún tipo de ayuda psicológica pre y postoperatoria. Y, por último, pero no menos importante, porque frivoliza con el sufrimiento de los concursantes y de los espectadores que se encuentran en situaciones afines.

Realmente, ¿ayudan este tipo de programas a los concursantes? ¿benefician a los telespectadores o simplemente colman la necesidad morbosa del españolito medio? No soy una ilusa. No siempre el bienestar del concursante propicia la mirada curiosa del telespectador y, ni mucho menos, los programas se mueven en el altruismo. La dichosa audiencia siempre manda, los contratos publicitarios dependen de ella y, por lo tanto, el dinero. No obstante, supongo que existen formas moralmente más adecuadas para conseguir beneficios económicos, proporcionando, incluso, algún tipo de ayuda a la audiencia.

Es el caso de "Desnudas", el nuevo programa que Cuatro emite los viernes por la noche, después de "Callejeros". Frente a la moda de la silicona y el botox, este nuevo espacio promueve la búsqueda de la belleza desde la comprensión, el diálogo y el conocimiento del propio cuerpo. A diferencia de "Cambio Radical", en "Desnudas" sólo se resaltan las cualidades positivas de las personas, contribuyendo a elevar la autoestima. Se defiende el concepto de que la belleza es sólo un estado de ánimo y que para estar guapo sólo se requiere una actitud positiva. Todos nacemos con un cuerpo que, para bien o para mal, es nuestro. Lo importante del asunto reside en saber vivir con lo que tenemos, aceptarnos a nosotros mismos y gustarnos.

Del mismo modo, se proclama que la belleza también es un problema de percepción. Cada cuerpo y curva de nuestra fisionomía, es diferente a los del resto de los seres humanos. Lo que le pega a la bajita, no le pega a la alta (y viceversa). El éxito reside en controlar una serie de truquillos, disimulando las zonas menos agraciadas y haciendo brillar los aspectos más positivos. Conocer qué es lo que mejor te sienta es más importante que una buena liposucción. ¿Quién necesita ahora un cambio radical?

5 comentarios:

joerace dijo...

Ya me imaginaba que Desnudas estaría mucho mejor que Cambio radical, básicamente porque cuatro es Cuatro y Antena 3....en fin, es lo que es, y eso si que no hay operación que lo arregle.
Por propia experiencia, para mi no hay nada comparable a conocerse y aceptarse a uno mismo, lo mejor y lo peor, con tus limitaciones y tus puntos fuertes. Si un programa está promoviendo eso en vez del "atajo" del camino fácil (operaciones y demás), bienvenido sea.
un saludito :)

Tony dijo...

Yo sólo he visto trocitos de "cambio radical" y al igual que en el formato de EEUU me parece lamentable, tanto el programa en sí como los "concursantes" que aparecen... Lo malo de estos programas es que fomentan aun más la importancia de la imagen en nuestra sociedad... Tanto que se metieron en su día con la "Pasarela Cibles" y ahora nos bombardean con esto, puagggg...

Con respecto a "Desnudas" no lo he visto pero a ver si me animo con esto que nos has dicho a verlo esta noche...

Por cierto, Escapista, ¿el programa de "callejeros" ya no lo verás, no?? ;)

La Escapista dijo...

Tony!

Lo más seguro es que esta noche no vea callejeros! jeje. Me voy en breve a pasar el finde a la playa y allí, la verdad, está muy monopolizado el tema de la tele. Pero vamos, que no me cabe duda que, si me hubiera quedado esta noche en casa, me hubiera vuelto a tragar "callejeros"! jeje. Después, "Desnudas"! A ver qué te parece.

Besos!

Aya dijo...

El dinero es lo que tiene...que no se para a mirar a quien destroza. La gente que participa es gente sin nada dentro, sin familia ni amigos que los llenen ni que les hagan sentir que son importantes. Yo no he visto el programa en España porque vivo fuera, pero una vez vi el antes y despues de l de USA y me quedé helada!

GER! dijo...

Un argumento que siempre me pareció muy triste, pero que se afirma con total convicción, es ese que dice que "se cambia por fuera para lograr un cambio en el interior". En cierto punto, me da ternura ese punto de vista, pero bueno...se respeta.
Aca en Argentina también hay un programa así de operaciones, y en las propagandas ya se observa qué tan bizarra puede ser la tv.