viernes, mayo 02, 2008

Invadiendo Polonia

Hace algunos días, viendo en televisión un nuevo y ultrafuturista anuncio de coches, recordé, de repente, aquella inmejorable escena de Asesinato en Manhattan. La secuencia es archiconocida: Carol y Larry Lipton (Diane Keaton y Woody Allen) salen de la ópera con aparente precipitación. Ella le dice: " El trato era que yo te acompañaba al partido de hockey y tú veías la ópera completa". A lo que Larry, genialmente, contesta: "No puedo aguantar tanto a Wagner. Me dan ganas de invadir Polonia". (Qué grande!)

Recuerdo que cuando vi por primera vez la encantadora película de Allen, no pude evitar una tremenda carcajada al escuchar el citado diálogo. Y es que, aunque bien es cierto que no tengo más vinculación con el pueblo judío que una más que sincera >admiración por Barbra Streisand y su "Yentl", he de reconocer que Wagner siempre me ha dado muy mal rollo. Evidentemente, esto no tiene nada que ver con la capacidad del señor para componer, que me parece admirable. Como os digo, es algo totalmente irracional.

Totalmente ajeno al mundo de la lógica, fue mi reacción al ver el nuevo anuncio del Citroën C5, coronado con ese espectacular (y conocidísimo) fragmento de la "Walkiria" y el eslogan "Caracter Alemán, Espíritu Francés". Sinceramente, se me pusieron los pelos como escarpias (también contribuye un poco el aspecto del maromo). Y es que, cuando se utiliza a Wagner como sinónimo directo de "lo germánico", algo irracional en mí, me hace aborrecerlo.



Tal vez sea por la idolatría que Adolf Hitler le profesó al compositor; tal vez, por la aterradora vinculación de sus notas a aquellos terribles paseos en los campos de concentración; tal vez por la grandeza de sus coros apocalípticos,... no lo sé. Es una sensación dificil de definir.

En cierto sentido, comprendo que es necesario diferenciar, por el bien de la humanidad, entre arte y política, aunque, también es verdad que, muchas veces, ambos conceptos van de la mano. A pesar de que, durante el nazismo, Wagner -al igual que Nietzche y otros pensadores- estaba, hablando claro, criando malvas tres metros bajo tierra, también hay que decir que el susodicho no era, ni mucho menos, un entrañable alemán obsesionado por la mitología aria. Independientemente de que fuera, sin lugar a dudas, un músico excelente, también es cierto que fue un ideólogo cuanto menos miserable. Si quizás, al principio, abogó por la unión de los pueblos y la concordia, con los años, fue convirtiéndose en un acérrimo defensor del nacionalismo alemán y en un antisemita de "pro": sin duda, una circunstancia ideológica que empapó a toda su música. Asimismo, según se ha demostrado, Wagner fue seguidor de Arthur de Gobineau, siendo su hija esposa de Houston S. Chamberlain, ambos teóricos inspiradores de una buena parte de la ideología nacionalsocialista. El suyo era un racismo biológico, primo hermano de lo que hoy en día conocemos como "higiene racial".

Por todo ello, y por algunas cosas más, hoy en día, Wagner no tiene muy buena crítica, por lo menos entre el público judío. Todavía, están mal vistas sus obras en el Estado de Israel ya que, aunque haya pasado más de medio siglo desde todo aquello, las heridas siguen bien abiertas. Hay quien dice que toda esta historia debería trascender en la medida en que se debería olvidar, en cierto modo, el pasado y volver a ver a Wagner desde sólo un punto de vista musical. Pero la música es emoción, reminiscencia, un juego de los sentidos y de los sentimientos... Como en el caso de spot publicitario, aún hoy, la música del compositor se asocia con lo alemán, con la grandeza del pueblo germánico,... es fácil dejar al cerebro sacar sus propias conclusiones. Un lastre, sin duda, que perjudica a todos.

miércoles, febrero 20, 2008

Adios Fidel

Esta semana, Fidel ha tirado la toalla y parece que todo el mundo tiene algo que opinar al respecto. Que si ya era hora, que si por fin llega la libertad para el pueblo cubano, que la gente se muerde hambre en Cuba, que no pueden abandonar su país, que si tal, que si Pascual…

Y el problema es que a mi siempre me ha caído bien Fidel.
..

Definitivamente, soy un bicho raro. Más allá de que sea un dictador y que se haya pasado por los bajos varios derechos humanos, bien es cierto que siempre he admirado su capacidad testicular para plantarle cara al régimen estadounidense. Y es que Fidel no ha sido un dictador cualquiera.


Primera pregunta ¿Qué hubiera sido Cuba sin Fidel? Recordemos que durante la dictadura del impresentable (por decir algo) Fulgencio Batista, Cuba era célebre por ser el prostíbulo de Estados Unidos. Aunque ahora, tristemente, los objetivos de los miles de turistas masculinos que acuden a sus paradisíacas playas no hayan variado mucho, no deja de ser tremendamente inmoral que un país sea el prostíbulo de otro. Y, sobre todo, que el país beneficiado sea Estados Unidos, siempre con esa doble moral que repatea a muchos.


La historia es que, en 1959, Fidel trajo, de la mano, el triunfo de la Revolución a todos los rincones Cuba. Castro nacionalizó todas las grandes empresas que exprimían al país, centralizó la economía, renovó la agricultura y reformó el sistema de salud que se convirtió en uno de los mejores de América (la tasa de mortalidad infantil en cuba es la más baja de América). Su sistema de alfabetización sorprendió a todo el planeta: El 100% de los cubanos saben leer y escribir y un gran porcentaje de la población tiene estudios superiores.


Todo esto nos lleva a formularnos la segunda pregunta ¿Qué hubiera sido de la Cuba de Fidel sin la aparición estelar de los Estados Unidos? Y es que la gente se llena la boca de improperios contra la gestión de Castro; se enorgullece , en definitiva, de ver que la “no-democracia” sólo genera pobreza, subdesarrollo y atraso. Pero es que Cuba no es ni un país, ni una dictadura "normal". ¿Nadie se da cuenta de que la Isla, desde hace años, está sometida a un bloqueo comercial, económico y financiero por Estados Unidos? Cojan el archipiélago Balear y sométanlo a un embargo de similares características, ¿se hacen una idea de cuánto tiempo aguantarían?

Lo peor de todo es que muchos dirán que el embargo cubano tenía un motivo (tiene, porque desde 1962 sigue vigente –sorprendente-): presionar a Fidel para que abandonara la Isla. Me asaltan varias cuestiones: ¿Para qué? ¿Para instaurar un gobierno títere favorable a los asuntos estadounidenses? ¿Qué debería haber hecho Fidel? ¿irse? Y, lo más importante, ¿durante todo este artículo a nadie le ha dado por preguntarse por qué narices, en más de 45 años de dictadura, al cabrón de Francisco Franco no le hicieron un bloqueo?

Señores, lamentablemente, todo el mundo se arrima al sol que más calienta y los intereses de unos pocos siempre se imponen a los de la gran mayoría. Con su colonialismo televisivo nos han convencido de que los rusos eran los malos, que Cuba era una peligrosa amenaza cerca de las veraniegas costas de Florida y que toda dictadura comunista es perjudicial para la libertad mundial.
¿Qué hubiera pasado si Fidel no se hubiera alineado en el lado del bando comunista o si los rusos no hubieran sido los únicos en prestarle su ayuda durante los años de acoso y derribo? Siempre me quedará esa duda. Quizás, hoy, no estaríamos hablando del fin de un dictador, quizás estaríamos comentando el declive de una gran político. En fin, son sólo cábalas. En cualquier caso, ¡nadie le ha echado al asunto semejantes cojones como los que le echó Fidel!

Y si no me volvéis a ver por estos lares... ya sabéis quién ha sido :P


martes, febrero 12, 2008

Como una extraterrestre

De un tiempo a esta parte me siento como una extraterrestre. Como si no fuera de aquí, como si nunca pudiera serlo. Podría decirse que soy como un bicho raro. Me apetecen cosas que no se le pasó por la mente a nadie en 30 kilómetros a la redonda.Todo lo que me gusta es extraño para los demás, raro, mal visto o estúpido. Todo lo que les gusta a los demás es igual de insubstancial y insensato para mí. Quizás me equivoqué de época, de país, de profesión, de idioma. Probablemente no fui la que esperaban, la que se suponía que debía ser.

Por momentos me veo en un increíble acelerador de partículas en constante movimiento. No soy la misma de ayer, ni seré la misma mañana. Mi pensamiento evoluciona a una velocidad de vértigo donde personas muertas me influyen más que aquellas que me susurran al oído. Quizás nací cuando debí morir, quizás todo lo que debía ser ya no existe. Quizás moriré cuando debí nacer y dejar de ser una extraterrestre paranoica en un mundo incomprensible, carente de estímulos.

Nadie me comprende aunque yo comprendo todo. El universo se configura impúdico bajo mis pies, puedo ver por qué él la quiere, por qué él le ama, puedo ver por qué le odia... y, en cambio, nadie puede saber por qué fluyo, sin atarme a nada, como el agua, sin parar, sin interés, con la frialdad de un suicida...

De un tiempo a esta parte me siento como un punto y final.

martes, enero 15, 2008

Y cambiaron el mundo

Muchas son las personas que opinan que el Sgt. Pepper’s de los Beatles es el mejor album de la historia de la música moderna. De hecho, muchas revistas, incluso, se han atrevido a encumbrarlo como tal sin ningún tipo de discusión. Aún así, desgraciadamente, también son muchos los que piensan que los Beatles son el grupo más sobrevalorado de la historia del planeta… Puede ser. Por lo que a mí respecta, los cuatro de Liverpool son, sin duda, el grupo más completo que he conocido. Sus canciones pueden ser comparadas con cualquier obra de Shakespeare (cada cual en su terreno, claro): son intemporales. El Sgt. Pepper’s, sin ir más lejos, tiene más de 40 años a sus espaldas y, sin embargo, no ha pasado de moda y, probablemente, nunca pasará.

Quizás, el Sgt. Pepper’s no sea el mejor album de la historia pero, sin duda, fue un LP que marcó un hito en los oídos y en las mentes de los jóvenes de la época. Me imagino, muchas veces, lo que era ser joven cuando los Beatles se encontraban en su máximo apogeo… lo que sería esperar ansiosamente uno de sus discos y encontrarte, de repente, con un algo tan maravilloso como el LP del que hablamos.

Para constatar la importancia del disco, hay que tener en cuenta cómo eran los Beatles antes de que el album se editara: sus cortes de pelo idénticos, sus voces perfectamente acopladas, las eternas imágenes en blanco y negro de sus movimientos de pelo y las chicas desaforadas gritando a más no poder por ellos. Hay que tener en cuenta también que fue, justo antes de la salida de este genial LP, cuando los Beatles se plantaron y rehusaron a volver a cantar en público. En aquel momento, nadie daba un duro por ellos, ni les pronosticaban ningún tipo de éxito con la estrategia que habían elegido. Sin embargo ellos, como genios que eran, se enclaustraron en un estudio de grabación, se dejaron barbas y bigotes, cambiaron sus estrictos trajes, sus inmaculados flequillos, y conviertieron un mundo en blanco y negro en un planeta de miles de colores.

Tuvo que ser alucinante para todos aquellos jóvenes que habían ido cambiado a la vez que sus artistas favoritos lo hacían, encontrarse con algo así. Los fans eran entrevistados por las calles sobre el primer single del disco y todos, unánimes, contestaban “it’s weird”. Y realmente lo era. Los Beatles se reinventaron y fue, a partir de su Sgt. Pepper's, cuando llegaron las canciones realmente memorables del cuarteto de Liverpool… quizás no las más comerciales… pero sí las más especiales.

Particularmente, la estética del Sgt. Pepper’s me encanta. Todo empieza con la genial portada del disco diseñada por el artista pop Peter Blacke. Todos hemos visto alguna vez la atestada imagen de los 4 Beatles vestidos de sargentos y rodeados por una masa ingente de personajes célebres de todos los tiempos. Las ropas floreadas, lo increíblemente guapos que estaban todos, la familiaridad que había entre ellos.. Un disco, sin duda, realmente positivo.

Sólo me queda decir, ¡qué buenos eran…! y recomendaros este genial disco, esta fantástica canción (que debía haber estado pero no estuvo) y este increible vídeo.





martes, enero 08, 2008

Espirales (otra vez)

No es nada fácil descubrir que la vida no es una aburrida línea recta o que no está compuesta por una interminable serie de círculos concéntricos. Nuestra existencia se configura sobre una enorme y complicada espiral donde, una y otra vez, todo tiene cabida. Vivimos en ciclos. Cada uno de ellos, es estructuralmente semejante al anterior: todos cuentan la misma historia con diferentes protagonistas. Algunas de estas fases duran años, otras meses o semanas. Todas empiezan igual, todos finalizan de la misma manera. Todo obedece a un orden interior tan arcano como el mismo reloj interno del mundo.

Sin remedio, la vida es una espiral de locos. Te enamoras, quieres, te adaptas, te acostumbras y, finalmente, todo muere para acabar resucitando -cual Ave Fenix- y volver a empezar la rutina. Siempre se resucita. Es, sin duda, el final de un ciclo, la peor parte del mismo. Se va con un gran dolor, una gran decepción o un tremendo cansancio. Y es que los esquemas de tu vida se desmoronan, tu existencia se prepara para un nuevo giro excitante o aterrador: es normal que duela. Miras el cielo y sólo hay lugar para inmensos nubarrones que anuncian tormenta. Calcular cuánto tiempo lloverá es totalmente absurdo. Muchas veces el mal tiempo dura días, otras semanas, otras años, pero, afortunadamente, un buen día todo se vuelve a ver de otra forma. Un buen día... Sin duda, el mejor día. El comienzo de un nuevo ciclo.

Quizás el problema de vivir en una espiral sea ese poso que te deja. Imperceptible para los de afuera, se te pega a la piel como una costra dura y malsana que te acompañará de por vida. Es ver aquella esquina, aquella foto, oler aquel perfume, escuchar aquella canción... Todos esos recuerdos se convierten en símbolos para la sinrazón y se unen a otros muchos conseguidos a lo largo de esta línea curva de la vida.

Y se quedan ahí. Algunos, con el tiempo, se suavizan; se vuelven cariño, nostalgia o amor. Otros, en cambio, se enquistan, se clavan como espinas en el corazón y lo empobrecen. Se convierten en inútiles lastres que te impiden volver a confiar, a reir o, simplemente, a decir lo primero que al corazón se le ocurre. Algunos lo llaman madurez... a mí, sólo me da un poco de pena...


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Hace miles de años, escribí algo que hoy puedo rescatar... diferentes personas, distintos lugares... un mismo sentimiento...

Pero, entonces, me entra el miedo y me planteo que igual es él, mi hombre. Y que si lo dejo marchar se perderá en el tiempo y será un recuerdo en mi memoria.. y, si lo vuelvo a ver, con los años, quizás no lo conozca, cuando ha sido parte de mí. Si este tipo de sentimientos ha sobrevivido a peleas, putadas,... ¿quién puede decirme que no sobrevivirá al tiempo? Nunca he sido buena para predecir cosas pero creo que, al principio dolerá muchísimo... pero espero superarlo con el firme convencimiento de que tengo muchos argumentos para demostrar que él no es mi hombre! Y sí lo es, el tiempo lo dirá.


martes, diciembre 04, 2007

Okupas

Es posible que, durante esta última semana, los sevillanos hayamos pronunciado la palabra OKUPA más veces que en todos los años de nuestra vida. Que si nos cortan el tráfico, que si nos colapsan el puente con más afluencia de la ciudad... A mediados de la semana anterior, desgraciadamente, tuvo lugar el desalojo de uno de los enclaves más señeros del Movimiento de Okupación en Sevilla. Hoy en día, debido al triste acontecimiento, muchos sevillanos son más conscientes de que un estilo de vida más solidario y justo es posible.

No voy a engañar a nadie. Todos los que me habéis leído un poco sabréis de qué pié cojeo. Aún así, no es mi intención hacer de este blog un panfleto político. No. No obstante, supongo que, por aquí abajo, tras el desalojo de Casas Viejas (el clausurado centro) los estómagos de más de uno se han agitado, después de escuchar ciertos comentarios, opiniones y demás estupideces que no salen de otro lado que del desconocimiento y del miedo a lo diferente. Porque aquí malos-malos no somos, pero si que somos burros de cojones.


No es, tampoco, éste el lugar para discutir si la propiedad privada debería existir o no. Bien es cierto que, en este mundo, hay muchos que tienen demasiada tierra y otros (entre los que me incluyo) que no tienen donde caerse muertos. Hay muchas injusticias, mucha gente que no llega y otros a los que le sobra. Sin embargo, pocos españoles pueden renunciar al sueño de tener en propiedad un trocito propio de tierra por muy pequeño que éste sea. Somos así de fetichistas.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la propiedad privada no sólo está deshabitada, sino abandonada, ruinosa y muerta de pena? ¿qué ocurre con todos esos inmuebles que duermen un plácido sueño en la inmundicia, que son basureros estáticos e inservibles, que esperan despertar, en un futuro próximo o lejano donde su propietario pueda especular lo suficiente con ellos como para devolverles una utilidad? En estos inmuebles actúa el movimiento okupa. No son ladrones de hogares ni amigos de lo ajeno, no son yonkis, ni indigentes... Son personas que creen en otro tipo de sociedad, en otro tipo de organización y en otro mundo posible. Dan vida a edificios muertos y desarrollan todo tipo de actividades sociales. Gracias a su trabajo, se autosubvencionan y benefician, con su presencia, no sólo al barrio que los acoge sino a la ciudad donde se asientan.

¿Y por qué tanta mala fama?

Mientras que organizaciones tradicionamente más en la sintonía de ideologías de derechas y del capital encuentran fácilmente el apoyo del gobierno y la comunidad, organizaciones como la Okupa, que se desarrollan en el seno de otro tipo de ideologías, estilos de vida y estéticas, son rechazadas, desahuciadas y poco reconocidas. Llamadme neurótica pero parece que, en este país, no está todavía bien visto ser de izquierdas más de la cuenta.

Muchos somos los que creemos que el Ayuntamiento de Sevilla, y el alcalde chufla que tenemos, no debería frenar la labor de tantos años de Casas Viejas y encontrar una solución que satisfaga a todas las partes en conflicto. Que dejen, por favor, de decir tonterías y de ofender la ideología y la filosofía de vida de las personas. Que dejen de llamarlos "afines al ambiente aberzale", para demonizarlos, sabiendo conscientemente lo que para la mayoría de la gente por estas latitudes puede significar esa palabra. ¿O es que va a ser, ahora, que defender la libertad de autodeterminación de los pueblos es un delito?

En definitiva, ¡Dejen a la gente vivir en paz
! Que en esta ciudad y en este país, hay muchos lugares mejores donde ponerse a limpiar. De eso estoy segura.

lunes, octubre 22, 2007

Momentos


#1


Una noche junto a vosotros, en una amplia parcela llena de moscas y ladridos de perros. Contamos estrellas fugaces desde un sofá destartalado. Pronto cambiarán nuestras vidas, nos separaremos, nos iremos lejos, no seremos los mismos que ahora se abrazan. Tu estás en el centro; En tí, nos apoyamos ambas cuando nos vence el sueño en nuestra cuna planetaria. En mi subconsciente guardo el secreto de nuestra historia olvidada. Después calor. Está amaneciendo. Nos cubrimos con una triste cobija; el sol estival se cuela entre las fibras. Calor. Calor y moscas.

#2

Salgo del baño. He bebido. Él me espera fuera y me acorrala junto a la puerta. Huyo. Corro. Me voy a caer. Y, de repente, ahí estas tú, con tus anchas espaldas, con tus enormes manos y el abrazo perfecto. Después, un hielo en mi nuca; un beso en mi boca. Corremos. El amanecer nos sorprende despidiéndonos. Nos vemos en dos meses. "Sí, nos vemos".

#3

Un vestido azul. Fotos improvisadas en el salón de la casa. Llegáis y nos vamos. Una serpenteante carretera nos lleva a tientas a aquel pueblo cercano vestido de fiesta. Bailamos. Provocamos. No nos importa. La gente nos mira. Bailáis sin parar. Él te regala un pájaro azul. Canta muy de vez en cuando. Volvemos al amanecer. Nos hemos bebido la noche.

#4

Tu y yo, en aquel garito infesto del final del mundo. Nos reímos de las caras extrañas que nos rodean. Se mueven, bailan, gritan a nuestro alrededor, como mosquitos rabiosos. Tú tarareas esa canción. Muy bajito. Sólo tu y yo. Solos tu y yo. Sólo dos palabras se escapan de tu boca.

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(Lector: No intentes buscarle sentido, no lo tiene. Pocas personas pueden saber a que me refiero. Quizás no sientas nada al leerlo pero, créeme, tienen su significado)