viernes, mayo 02, 2008

Invadiendo Polonia

Hace algunos días, viendo en televisión un nuevo y ultrafuturista anuncio de coches, recordé, de repente, aquella inmejorable escena de Asesinato en Manhattan. La secuencia es archiconocida: Carol y Larry Lipton (Diane Keaton y Woody Allen) salen de la ópera con aparente precipitación. Ella le dice: " El trato era que yo te acompañaba al partido de hockey y tú veías la ópera completa". A lo que Larry, genialmente, contesta: "No puedo aguantar tanto a Wagner. Me dan ganas de invadir Polonia". (Qué grande!)

Recuerdo que cuando vi por primera vez la encantadora película de Allen, no pude evitar una tremenda carcajada al escuchar el citado diálogo. Y es que, aunque bien es cierto que no tengo más vinculación con el pueblo judío que una más que sincera >admiración por Barbra Streisand y su "Yentl", he de reconocer que Wagner siempre me ha dado muy mal rollo. Evidentemente, esto no tiene nada que ver con la capacidad del señor para componer, que me parece admirable. Como os digo, es algo totalmente irracional.

Totalmente ajeno al mundo de la lógica, fue mi reacción al ver el nuevo anuncio del Citroën C5, coronado con ese espectacular (y conocidísimo) fragmento de la "Walkiria" y el eslogan "Caracter Alemán, Espíritu Francés". Sinceramente, se me pusieron los pelos como escarpias (también contribuye un poco el aspecto del maromo). Y es que, cuando se utiliza a Wagner como sinónimo directo de "lo germánico", algo irracional en mí, me hace aborrecerlo.



Tal vez sea por la idolatría que Adolf Hitler le profesó al compositor; tal vez, por la aterradora vinculación de sus notas a aquellos terribles paseos en los campos de concentración; tal vez por la grandeza de sus coros apocalípticos,... no lo sé. Es una sensación dificil de definir.

En cierto sentido, comprendo que es necesario diferenciar, por el bien de la humanidad, entre arte y política, aunque, también es verdad que, muchas veces, ambos conceptos van de la mano. A pesar de que, durante el nazismo, Wagner -al igual que Nietzche y otros pensadores- estaba, hablando claro, criando malvas tres metros bajo tierra, también hay que decir que el susodicho no era, ni mucho menos, un entrañable alemán obsesionado por la mitología aria. Independientemente de que fuera, sin lugar a dudas, un músico excelente, también es cierto que fue un ideólogo cuanto menos miserable. Si quizás, al principio, abogó por la unión de los pueblos y la concordia, con los años, fue convirtiéndose en un acérrimo defensor del nacionalismo alemán y en un antisemita de "pro": sin duda, una circunstancia ideológica que empapó a toda su música. Asimismo, según se ha demostrado, Wagner fue seguidor de Arthur de Gobineau, siendo su hija esposa de Houston S. Chamberlain, ambos teóricos inspiradores de una buena parte de la ideología nacionalsocialista. El suyo era un racismo biológico, primo hermano de lo que hoy en día conocemos como "higiene racial".

Por todo ello, y por algunas cosas más, hoy en día, Wagner no tiene muy buena crítica, por lo menos entre el público judío. Todavía, están mal vistas sus obras en el Estado de Israel ya que, aunque haya pasado más de medio siglo desde todo aquello, las heridas siguen bien abiertas. Hay quien dice que toda esta historia debería trascender en la medida en que se debería olvidar, en cierto modo, el pasado y volver a ver a Wagner desde sólo un punto de vista musical. Pero la música es emoción, reminiscencia, un juego de los sentidos y de los sentimientos... Como en el caso de spot publicitario, aún hoy, la música del compositor se asocia con lo alemán, con la grandeza del pueblo germánico,... es fácil dejar al cerebro sacar sus propias conclusiones. Un lastre, sin duda, que perjudica a todos.

miércoles, febrero 20, 2008

Adios Fidel

Esta semana, Fidel ha tirado la toalla y parece que todo el mundo tiene algo que opinar al respecto. Que si ya era hora, que si por fin llega la libertad para el pueblo cubano, que la gente se muerde hambre en Cuba, que no pueden abandonar su país, que si tal, que si Pascual…

Y el problema es que a mi siempre me ha caído bien Fidel.
..

Definitivamente, soy un bicho raro. Más allá de que sea un dictador y que se haya pasado por los bajos varios derechos humanos, bien es cierto que siempre he admirado su capacidad testicular para plantarle cara al régimen estadounidense. Y es que Fidel no ha sido un dictador cualquiera.


Primera pregunta ¿Qué hubiera sido Cuba sin Fidel? Recordemos que durante la dictadura del impresentable (por decir algo) Fulgencio Batista, Cuba era célebre por ser el prostíbulo de Estados Unidos. Aunque ahora, tristemente, los objetivos de los miles de turistas masculinos que acuden a sus paradisíacas playas no hayan variado mucho, no deja de ser tremendamente inmoral que un país sea el prostíbulo de otro. Y, sobre todo, que el país beneficiado sea Estados Unidos, siempre con esa doble moral que repatea a muchos.


La historia es que, en 1959, Fidel trajo, de la mano, el triunfo de la Revolución a todos los rincones Cuba. Castro nacionalizó todas las grandes empresas que exprimían al país, centralizó la economía, renovó la agricultura y reformó el sistema de salud que se convirtió en uno de los mejores de América (la tasa de mortalidad infantil en cuba es la más baja de América). Su sistema de alfabetización sorprendió a todo el planeta: El 100% de los cubanos saben leer y escribir y un gran porcentaje de la población tiene estudios superiores.


Todo esto nos lleva a formularnos la segunda pregunta ¿Qué hubiera sido de la Cuba de Fidel sin la aparición estelar de los Estados Unidos? Y es que la gente se llena la boca de improperios contra la gestión de Castro; se enorgullece , en definitiva, de ver que la “no-democracia” sólo genera pobreza, subdesarrollo y atraso. Pero es que Cuba no es ni un país, ni una dictadura "normal". ¿Nadie se da cuenta de que la Isla, desde hace años, está sometida a un bloqueo comercial, económico y financiero por Estados Unidos? Cojan el archipiélago Balear y sométanlo a un embargo de similares características, ¿se hacen una idea de cuánto tiempo aguantarían?

Lo peor de todo es que muchos dirán que el embargo cubano tenía un motivo (tiene, porque desde 1962 sigue vigente –sorprendente-): presionar a Fidel para que abandonara la Isla. Me asaltan varias cuestiones: ¿Para qué? ¿Para instaurar un gobierno títere favorable a los asuntos estadounidenses? ¿Qué debería haber hecho Fidel? ¿irse? Y, lo más importante, ¿durante todo este artículo a nadie le ha dado por preguntarse por qué narices, en más de 45 años de dictadura, al cabrón de Francisco Franco no le hicieron un bloqueo?

Señores, lamentablemente, todo el mundo se arrima al sol que más calienta y los intereses de unos pocos siempre se imponen a los de la gran mayoría. Con su colonialismo televisivo nos han convencido de que los rusos eran los malos, que Cuba era una peligrosa amenaza cerca de las veraniegas costas de Florida y que toda dictadura comunista es perjudicial para la libertad mundial.
¿Qué hubiera pasado si Fidel no se hubiera alineado en el lado del bando comunista o si los rusos no hubieran sido los únicos en prestarle su ayuda durante los años de acoso y derribo? Siempre me quedará esa duda. Quizás, hoy, no estaríamos hablando del fin de un dictador, quizás estaríamos comentando el declive de una gran político. En fin, son sólo cábalas. En cualquier caso, ¡nadie le ha echado al asunto semejantes cojones como los que le echó Fidel!

Y si no me volvéis a ver por estos lares... ya sabéis quién ha sido :P


martes, febrero 12, 2008

Como una extraterrestre

De un tiempo a esta parte me siento como una extraterrestre. Como si no fuera de aquí, como si nunca pudiera serlo. Podría decirse que soy como un bicho raro. Me apetecen cosas que no se le pasó por la mente a nadie en 30 kilómetros a la redonda.Todo lo que me gusta es extraño para los demás, raro, mal visto o estúpido. Todo lo que les gusta a los demás es igual de insubstancial y insensato para mí. Quizás me equivoqué de época, de país, de profesión, de idioma. Probablemente no fui la que esperaban, la que se suponía que debía ser.

Por momentos me veo en un increíble acelerador de partículas en constante movimiento. No soy la misma de ayer, ni seré la misma mañana. Mi pensamiento evoluciona a una velocidad de vértigo donde personas muertas me influyen más que aquellas que me susurran al oído. Quizás nací cuando debí morir, quizás todo lo que debía ser ya no existe. Quizás moriré cuando debí nacer y dejar de ser una extraterrestre paranoica en un mundo incomprensible, carente de estímulos.

Nadie me comprende aunque yo comprendo todo. El universo se configura impúdico bajo mis pies, puedo ver por qué él la quiere, por qué él le ama, puedo ver por qué le odia... y, en cambio, nadie puede saber por qué fluyo, sin atarme a nada, como el agua, sin parar, sin interés, con la frialdad de un suicida...

De un tiempo a esta parte me siento como un punto y final.

martes, enero 15, 2008

Y cambiaron el mundo

Muchas son las personas que opinan que el Sgt. Pepper’s de los Beatles es el mejor album de la historia de la música moderna. De hecho, muchas revistas, incluso, se han atrevido a encumbrarlo como tal sin ningún tipo de discusión. Aún así, desgraciadamente, también son muchos los que piensan que los Beatles son el grupo más sobrevalorado de la historia del planeta… Puede ser. Por lo que a mí respecta, los cuatro de Liverpool son, sin duda, el grupo más completo que he conocido. Sus canciones pueden ser comparadas con cualquier obra de Shakespeare (cada cual en su terreno, claro): son intemporales. El Sgt. Pepper’s, sin ir más lejos, tiene más de 40 años a sus espaldas y, sin embargo, no ha pasado de moda y, probablemente, nunca pasará.

Quizás, el Sgt. Pepper’s no sea el mejor album de la historia pero, sin duda, fue un LP que marcó un hito en los oídos y en las mentes de los jóvenes de la época. Me imagino, muchas veces, lo que era ser joven cuando los Beatles se encontraban en su máximo apogeo… lo que sería esperar ansiosamente uno de sus discos y encontrarte, de repente, con un algo tan maravilloso como el LP del que hablamos.

Para constatar la importancia del disco, hay que tener en cuenta cómo eran los Beatles antes de que el album se editara: sus cortes de pelo idénticos, sus voces perfectamente acopladas, las eternas imágenes en blanco y negro de sus movimientos de pelo y las chicas desaforadas gritando a más no poder por ellos. Hay que tener en cuenta también que fue, justo antes de la salida de este genial LP, cuando los Beatles se plantaron y rehusaron a volver a cantar en público. En aquel momento, nadie daba un duro por ellos, ni les pronosticaban ningún tipo de éxito con la estrategia que habían elegido. Sin embargo ellos, como genios que eran, se enclaustraron en un estudio de grabación, se dejaron barbas y bigotes, cambiaron sus estrictos trajes, sus inmaculados flequillos, y conviertieron un mundo en blanco y negro en un planeta de miles de colores.

Tuvo que ser alucinante para todos aquellos jóvenes que habían ido cambiado a la vez que sus artistas favoritos lo hacían, encontrarse con algo así. Los fans eran entrevistados por las calles sobre el primer single del disco y todos, unánimes, contestaban “it’s weird”. Y realmente lo era. Los Beatles se reinventaron y fue, a partir de su Sgt. Pepper's, cuando llegaron las canciones realmente memorables del cuarteto de Liverpool… quizás no las más comerciales… pero sí las más especiales.

Particularmente, la estética del Sgt. Pepper’s me encanta. Todo empieza con la genial portada del disco diseñada por el artista pop Peter Blacke. Todos hemos visto alguna vez la atestada imagen de los 4 Beatles vestidos de sargentos y rodeados por una masa ingente de personajes célebres de todos los tiempos. Las ropas floreadas, lo increíblemente guapos que estaban todos, la familiaridad que había entre ellos.. Un disco, sin duda, realmente positivo.

Sólo me queda decir, ¡qué buenos eran…! y recomendaros este genial disco, esta fantástica canción (que debía haber estado pero no estuvo) y este increible vídeo.





martes, enero 08, 2008

Espirales (otra vez)

No es nada fácil descubrir que la vida no es una aburrida línea recta o que no está compuesta por una interminable serie de círculos concéntricos. Nuestra existencia se configura sobre una enorme y complicada espiral donde, una y otra vez, todo tiene cabida. Vivimos en ciclos. Cada uno de ellos, es estructuralmente semejante al anterior: todos cuentan la misma historia con diferentes protagonistas. Algunas de estas fases duran años, otras meses o semanas. Todas empiezan igual, todos finalizan de la misma manera. Todo obedece a un orden interior tan arcano como el mismo reloj interno del mundo.

Sin remedio, la vida es una espiral de locos. Te enamoras, quieres, te adaptas, te acostumbras y, finalmente, todo muere para acabar resucitando -cual Ave Fenix- y volver a empezar la rutina. Siempre se resucita. Es, sin duda, el final de un ciclo, la peor parte del mismo. Se va con un gran dolor, una gran decepción o un tremendo cansancio. Y es que los esquemas de tu vida se desmoronan, tu existencia se prepara para un nuevo giro excitante o aterrador: es normal que duela. Miras el cielo y sólo hay lugar para inmensos nubarrones que anuncian tormenta. Calcular cuánto tiempo lloverá es totalmente absurdo. Muchas veces el mal tiempo dura días, otras semanas, otras años, pero, afortunadamente, un buen día todo se vuelve a ver de otra forma. Un buen día... Sin duda, el mejor día. El comienzo de un nuevo ciclo.

Quizás el problema de vivir en una espiral sea ese poso que te deja. Imperceptible para los de afuera, se te pega a la piel como una costra dura y malsana que te acompañará de por vida. Es ver aquella esquina, aquella foto, oler aquel perfume, escuchar aquella canción... Todos esos recuerdos se convierten en símbolos para la sinrazón y se unen a otros muchos conseguidos a lo largo de esta línea curva de la vida.

Y se quedan ahí. Algunos, con el tiempo, se suavizan; se vuelven cariño, nostalgia o amor. Otros, en cambio, se enquistan, se clavan como espinas en el corazón y lo empobrecen. Se convierten en inútiles lastres que te impiden volver a confiar, a reir o, simplemente, a decir lo primero que al corazón se le ocurre. Algunos lo llaman madurez... a mí, sólo me da un poco de pena...


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Hace miles de años, escribí algo que hoy puedo rescatar... diferentes personas, distintos lugares... un mismo sentimiento...

Pero, entonces, me entra el miedo y me planteo que igual es él, mi hombre. Y que si lo dejo marchar se perderá en el tiempo y será un recuerdo en mi memoria.. y, si lo vuelvo a ver, con los años, quizás no lo conozca, cuando ha sido parte de mí. Si este tipo de sentimientos ha sobrevivido a peleas, putadas,... ¿quién puede decirme que no sobrevivirá al tiempo? Nunca he sido buena para predecir cosas pero creo que, al principio dolerá muchísimo... pero espero superarlo con el firme convencimiento de que tengo muchos argumentos para demostrar que él no es mi hombre! Y sí lo es, el tiempo lo dirá.


martes, diciembre 04, 2007

Okupas

Es posible que, durante esta última semana, los sevillanos hayamos pronunciado la palabra OKUPA más veces que en todos los años de nuestra vida. Que si nos cortan el tráfico, que si nos colapsan el puente con más afluencia de la ciudad... A mediados de la semana anterior, desgraciadamente, tuvo lugar el desalojo de uno de los enclaves más señeros del Movimiento de Okupación en Sevilla. Hoy en día, debido al triste acontecimiento, muchos sevillanos son más conscientes de que un estilo de vida más solidario y justo es posible.

No voy a engañar a nadie. Todos los que me habéis leído un poco sabréis de qué pié cojeo. Aún así, no es mi intención hacer de este blog un panfleto político. No. No obstante, supongo que, por aquí abajo, tras el desalojo de Casas Viejas (el clausurado centro) los estómagos de más de uno se han agitado, después de escuchar ciertos comentarios, opiniones y demás estupideces que no salen de otro lado que del desconocimiento y del miedo a lo diferente. Porque aquí malos-malos no somos, pero si que somos burros de cojones.


No es, tampoco, éste el lugar para discutir si la propiedad privada debería existir o no. Bien es cierto que, en este mundo, hay muchos que tienen demasiada tierra y otros (entre los que me incluyo) que no tienen donde caerse muertos. Hay muchas injusticias, mucha gente que no llega y otros a los que le sobra. Sin embargo, pocos españoles pueden renunciar al sueño de tener en propiedad un trocito propio de tierra por muy pequeño que éste sea. Somos así de fetichistas.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la propiedad privada no sólo está deshabitada, sino abandonada, ruinosa y muerta de pena? ¿qué ocurre con todos esos inmuebles que duermen un plácido sueño en la inmundicia, que son basureros estáticos e inservibles, que esperan despertar, en un futuro próximo o lejano donde su propietario pueda especular lo suficiente con ellos como para devolverles una utilidad? En estos inmuebles actúa el movimiento okupa. No son ladrones de hogares ni amigos de lo ajeno, no son yonkis, ni indigentes... Son personas que creen en otro tipo de sociedad, en otro tipo de organización y en otro mundo posible. Dan vida a edificios muertos y desarrollan todo tipo de actividades sociales. Gracias a su trabajo, se autosubvencionan y benefician, con su presencia, no sólo al barrio que los acoge sino a la ciudad donde se asientan.

¿Y por qué tanta mala fama?

Mientras que organizaciones tradicionamente más en la sintonía de ideologías de derechas y del capital encuentran fácilmente el apoyo del gobierno y la comunidad, organizaciones como la Okupa, que se desarrollan en el seno de otro tipo de ideologías, estilos de vida y estéticas, son rechazadas, desahuciadas y poco reconocidas. Llamadme neurótica pero parece que, en este país, no está todavía bien visto ser de izquierdas más de la cuenta.

Muchos somos los que creemos que el Ayuntamiento de Sevilla, y el alcalde chufla que tenemos, no debería frenar la labor de tantos años de Casas Viejas y encontrar una solución que satisfaga a todas las partes en conflicto. Que dejen, por favor, de decir tonterías y de ofender la ideología y la filosofía de vida de las personas. Que dejen de llamarlos "afines al ambiente aberzale", para demonizarlos, sabiendo conscientemente lo que para la mayoría de la gente por estas latitudes puede significar esa palabra. ¿O es que va a ser, ahora, que defender la libertad de autodeterminación de los pueblos es un delito?

En definitiva, ¡Dejen a la gente vivir en paz
! Que en esta ciudad y en este país, hay muchos lugares mejores donde ponerse a limpiar. De eso estoy segura.

lunes, octubre 22, 2007

Momentos


#1


Una noche junto a vosotros, en una amplia parcela llena de moscas y ladridos de perros. Contamos estrellas fugaces desde un sofá destartalado. Pronto cambiarán nuestras vidas, nos separaremos, nos iremos lejos, no seremos los mismos que ahora se abrazan. Tu estás en el centro; En tí, nos apoyamos ambas cuando nos vence el sueño en nuestra cuna planetaria. En mi subconsciente guardo el secreto de nuestra historia olvidada. Después calor. Está amaneciendo. Nos cubrimos con una triste cobija; el sol estival se cuela entre las fibras. Calor. Calor y moscas.

#2

Salgo del baño. He bebido. Él me espera fuera y me acorrala junto a la puerta. Huyo. Corro. Me voy a caer. Y, de repente, ahí estas tú, con tus anchas espaldas, con tus enormes manos y el abrazo perfecto. Después, un hielo en mi nuca; un beso en mi boca. Corremos. El amanecer nos sorprende despidiéndonos. Nos vemos en dos meses. "Sí, nos vemos".

#3

Un vestido azul. Fotos improvisadas en el salón de la casa. Llegáis y nos vamos. Una serpenteante carretera nos lleva a tientas a aquel pueblo cercano vestido de fiesta. Bailamos. Provocamos. No nos importa. La gente nos mira. Bailáis sin parar. Él te regala un pájaro azul. Canta muy de vez en cuando. Volvemos al amanecer. Nos hemos bebido la noche.

#4

Tu y yo, en aquel garito infesto del final del mundo. Nos reímos de las caras extrañas que nos rodean. Se mueven, bailan, gritan a nuestro alrededor, como mosquitos rabiosos. Tú tarareas esa canción. Muy bajito. Sólo tu y yo. Solos tu y yo. Sólo dos palabras se escapan de tu boca.

*****

(Lector: No intentes buscarle sentido, no lo tiene. Pocas personas pueden saber a que me refiero. Quizás no sientas nada al leerlo pero, créeme, tienen su significado)

lunes, octubre 15, 2007

Comandante

Donde estés
si es que estás
si estás llegando
aprovecha por fin
a respirar tranquilo

a llenarte de cielo los pulmones.
(Mario Beneditti, 1967)


Esta entrada será corta.

La semana pasada se cumplieron 40 años del asesinato de un gran hombre que vivió y murió luchando por sus ideas, defeniendo con uñas y dientes hondos principios de dignidad y libertad. Fue mi gran inspiración durante una lejana época en mi vida, fueron muchas horas las que dediqué a conocerlo. Por ello no quería dejar pasar la ocasión para recordarle, junto con estos magníficos versos que el poeta dedicó al gran Ernesto Guevara.

Aquí se queda la clara/ la entrañable transparencia / de tu querida presencia/ Comandante Che Guevara.

lunes, octubre 08, 2007

Basura

Si todavía no os habéis enterado (afortunados ascetas) ya es hora de que sepáis que las noches sabáticas de Telecinco -la cuna de la llamada telebasura- ya no están dedicadas, en cuerpo y alma, a hablar del mundo del corazón. Desde hace algunas semanas, se emite un nuevo espacio multidisciplinar, de esos que tanto gustan ahora, donde se tratan todo tipo de temas que van desde la última pelea del gran hermano, hasta la muerte de un chaval en un campo de futbol, pasando por la última ruptura del famosete de turno. En definitiva, lo mismo de siempre –cotilleo, amarillismo y demás casquería- pero rodeado por una especie de halo de seriedad e imparcialidad que ni el CSI.

En algunos aspectos, podría colar eso de incluir a una “semi-presentadora” entradita en carnes, de mediana edad, poco atractiva, para infundir cierta trascendencia a los temas, sin embargo, cuando descubres que el nuevo formato ha reciclado, ha sacado de su nauseabundo lugar de fermentación del que nunca debieron salir, a dos mastodontes de la parcialidad y la frivolidad, empiezas a sentir tremendas arcadas. Es decir, cuando ves sentado a un lado del presentador a un personaje de la catadura moral de Alfredo Urdaci (u-erre-de-a-ce-i) y a esa eterna hija-de-mamá-pose-de-becaria-hasta-los-restos que se llama Terelu Campos, te das cuenta que te estás tragando la misma clase de bazofia que antes pero con un salsa de tipo-agridulce que todavía da más asco.

Por tanto, no me sorprendió, como comprenderéis, que, el fin de semana pasado, invitaran a tan excelso espectáculo a uno de los señores, a mi enteder, más despreciables del mundo periodístico: Luis María Anson; antaño director de ABC, actualmente, máximo responsable del diario La Razón: ese fantástico, imparcial y veraz exponente de la cultura de este pais. Desde mi punto de vista, la reencarnación misma de Tortuga Duende o del abuelo de Ranma, sólo es llamado para tres temas en cuestión, que domina con inmensa maestría: la defensa a ultranza de nuestra futura reina, el odio a lo rojo y el amor a las jovencitas de buen ver (sin duda, su punto débil). En La Noria, además de tirarle los tejos descaradamente a la hija de la Campos, aprovechó también para hablar sobre la inestimable profesional que fue Letizia, mientras trabajaba bajo sus órdenes en ABC, honor que compartió con el mencionado U.R.D.A.C.I -adalid de la veracidad- que también fue el jefe de la princesa, en esa oscura época suya en la Primera (por no decir vergonzosa época). Fue el presentador, con un par de genitales, el que le preguntó a Tortuga Duende si había existido, hace cientos de años, algún tipo de complot para expulsar del gobierno a Felipe González. Luis María contestó así:




Primero, alaba al Sr. González, luego lo compara con Franco, luego dijo que no hubo pacto, para más tarde exponer que hubo una táctica de acoso y derribo, para hacerles comprender a los españoles que era necesario el cambio. ¿Senilidad? No. Una imparable verborrea del augusto señor para finalmente concluir que, como todos sabíamos, hubo un complot de la prensa del lado diestro para expulsar del gobierno de España al, según el propio Ansón, mejor político español del siglo XX. Einnnnn??

Aunque no aparece en el vídeo, seguidamente le preguntaron si le parecía honorable eso de promover la caída de un gobierno y de intentar influir en la opinión de los españoles, a lo que contestó que el país, a pesar de sus triquiñuelas tramposas, tenía la suficiente conciencia política como para tomar decisiones libres y argumentadas. “Trabajamos mucho para que el pueblo español entendiera que era conveniente el cambio”…

¿Sólo a mí me parece extremadamente peligrosa esa frase? ¿Quién es este señor o su compañero en faenas de colorida mujer y corbatas para “hacerme enteder a quién debo votar”? ¿Acaso acertaron con el cambio? ¿Para qué leemos periódicos? ¿Para informarnos o para aleccionarnos? Está claro que en ese plató estaban encarnados el pasado y el presente de la tergiversación periodística española: El Sr. Anson y D. Alfredo Urdaci. Luego llamamos a ciertos programas “basura”, cuando algunos periodistas podrían entrar de cabeza en el mismo negro y nauseabundo saco. Sinceramente, no sé qué será mejor: ver el Gran Hermano o leer cada mañana el periódico de este señor.

martes, septiembre 25, 2007

De lo comercial

Hace algunos días, un buen amigo me confesó -no sin cierto resquemor- que le gustaba muchísimo la última canción de David Bisbal, "Premonición". Con un gran sentido de culpabilidad, me habló de cómo, cuando la escuchaba camino del trabajo, en la radio del coche, experimentaba algo parecido a lo que les ocurre a los del anuncio del SEAT Ibiza con Shakira: flipaba en colores. Lo más sorprendente de todo es que yo me sentía igual que él; también me encantaba la canción de Bisbal pero no tuve las agallas suficientes para reconocerlo en público.

La verdad es que, a menudo, intentamos esconder ciertos gustos que, socialmente hablando, no nos convendría tener. Procuramos correr un tupido velo en torno a aquellas cosas que muchos considerarían “raras”, “comerciales”, “carcas” o “inútiles”. Si compartimos ciertas aficiones y gustos con la gran mayoría, pasaremos a formar parte de esa masa estúpida y deforme que todos odiamos tanto y, en cambio, si coincidimos, en cuanto a preferencias, con un grupo reducido de personas, probablemente, nos llamarán freaks que, hoy en día, es uno de los peores insultos que te pueden echar a la cara.

Contando con que “ser freak” y tener “gustos de freak” (sin meter en el mismo saco, por supuesto, a los seres patéticos de la telebasura) puede ser la actitud más sana e inteligente que pueden adoptar nuestros jóvenes, hay que tener claro que, en esta vida, no hay que moverse absolutamente en lo blanco o en lo negro. Sí. Hay que ser coherente y consecuente –o al menos así lo aprendí yo- pero no hay que obcecarse en nada. No hay que considerarse o considerar a alguien estúpido por escuchar algo que escuchan todos o que no escucha nadie, ya que lo verdaderamente poco inteligente es escuchar, por credo, siempre, la misma música o defender cierto estilo o época músical como si se te fuera la vida en ello.


Me sigo preguntando: ¿Qué hay de malo, pernicioso, raro o estúpido en escuchar a alguien como Bisbal? Y lo menciono a él, pudiendo hablar sobre miles de “parias” comercialoides, musicalmente denostados, que se bañan en dinero líquido a pesar de las muchas críticas. ¿Es malo escucharlo porque le gusta a mucha gente; porque le falta originalidad; porque tiene mucho dinero; porque sus letras son ligeras o porque es un triunfito? Pensamos que no es un comportamiento inteligente y adulto, sin embargo no nos percatamos de que, lo verdaderamente interesante es escuchar de todo. Es por ejemplo, disfrutar bailando el “Toxic” de la Spears, a la vez que se te pone la piel de gallina al escuchar un aria de la Callas (¡Qué grande!)

Y es que, en esta vida, no todos son John Lennon o Bruce Springteen, no todos cantan como Mercury o como la Callas… Sin embargo, en el espectro musical muchos tienen cabida. La mayoría de las veces, incluso, nuestro cerebro lo necesita: Asian Dub Fundation para no dormirte en un viaje, un disco de Enya para empezar a soñar. No siempre nuestro coco ansía leer a Dostoievski o a Joyce, muchas veces preferimos algo más ligero pero menos profundo con lo que, simplemente, disfrutar: una novela de Agatha Christie o el último bestseller cuya portada tanto te llamó la atención. Ahí mismo reside el encanto de una buena mente humana: saber apreciar una novela como “Crimen y Castigo” y, a la vez, disfrutar, como un niño, con la última aventura de Harry Potter.

Porque, en definitiva, uno no debe cerrarse nunca, ni a épocas ni a estilos. Me gustaría llegar a abuelita con un gran arsenal de gustos habitando, para siempre, en mi cerebro. Me gustaría que, entonces, me siguieran gustando tanto como ahora, tanto como ayer, libros, canciones, películas que leí, escuché o ví y que produjeron algo positivo en mí. Me gustaría, también, que no estuviera cerrada a las cosas diferentes (y no por ello menos buenas de las que existen hoy o existieron ayer) y que fuera capaz de empaparme de las últimas tendencias de mi existencia. Que mis cosas envejecieran dulcemente conmigo, y que mi cerebro nunca lo hicera y se mantuviera joven, dialogante y respetuoso con los gustos de mis nietos. Pensar que nunca existieron épocas mejores y que los que no supieron envejecer no fueron nuestros gustos sino los cerebros cuadriculados de algunos.
El conocimiento nos hace libres, amigos.

martes, septiembre 18, 2007

Que te parta un rayo

Creo recordar que fue en “La Ventana” de la cadena Ser donde, hace algunos días, se hablaba de las tormentas eléctricas y de los estragos que, durante la semana pasada, causaron en el país. Debo reconocer que me lo tragué de cabo a rabo. Ya no tanto porque los rayos, truenos y centellas sean algunos de los espectáculos que más me sobrecogen y emocionan, sino porque, sorprendentemente, hace tan sólo unos días, tuve constancia de que mi tatarabuelo murió a causa de una de estas asombrosas tormentas. Parece ser que al pobre hombre le sorprendió una buena tormenta en medio de un soto. Se intentó cobijar bajo un árbol y, desgraciadamente, pasó lo que tuvo que pasar. Mi tatarabuela, que presenció el terrible incidente, se volvió, literalmente, loca, lo que tuvo desastrosas consecuencias en mi familia. Fue, sin duda, una verdadera tragedia y, para mí, fue tremendamente inquietante el conocer que tan excepcional acontecimiento tuvo lugar a lo largo de mi árbol genealógico.

Y es que, hasta hace algunos días, el hecho de ser alcanzado por un rayo se me antojaba como algo fortuito y casi imposible. En Sevilla, si es raro que llueva, más raro es que acontezca una tormenta de estas características, por lo que, para mí, este tipo de sucesos se encontraba en el grupo de las cosas-que-te-cuentan-y-nunca-pasan. No obstante, parece ser que las muertes causadas por rayos son bastante frecuentes. De hecho, en Estados Unidos, más de 300 personas mueren anualmente de esta manera. Asimismo, algunos estudios atestiguan que desde 1941 a 1979, en España, 2.000 personas murieron por obra y gracia de un fortuita descarga eléctrica causada por uno de estos fenómenos. Y eso que no entramos ni en los heridos por encontrarse cerca del radio de acción del rayo ni en las consecuencias tecnológicas que muchas veces estas situaciones provocan.


Mi pobre tatarabuelo, hace ya casi 100 años, seguro que no sabía que una de las cosas que nunca se debe hacer, en caso de tormenta, es resguardarse debajo de un árbol. Es importante encontrar refugio en algún edificio o, en su defecto, agacharse lo máximo posible (nunca tumbarse) tocando el suelo sólo con la planta de los pies. Lo mejor sin duda, es observarlos, tranquilamente desde casa, a poder ser con una tacita de chocolate bien caliente entre las manos. Porque, desde luego, a pesar de las tremendas estadística, no debemos temer, sino admirar semejantes milagros de la naturaleza.

De hecho, no son tan letales. Parece ser que, si se dispone de la debida atención médica, el 80% de las personas fulminadas, sobrevive (aunque con notables secuelas físicas). De hecho, existe una morbosa estadística –que no sé si tiene algún tipo de validez- que fantasea sobre la posibilidad de que las personas que han sido alcanzadas por un rayo (y afortunadamente sobreviven a él) tienen más probabilidad de ser golpeadas por otro que cualquier individuo. A este respecto, es destacable la bizarra experiencia de Ray Sullivan: un guardaparques de Estados Unidos que, según parece, fue alcanzado 7 veces por diversos rayos entre 1942 y 1976 y que sigue vivito y coleando.


Y es que el campo, es uno de los lugares donde más se manifiestan este tipo de fenómenos. Es así que, debido a ellos, el golf ha pasado a ser un deporte de alto riesgo. De hecho, es la disciplina que más número de muertos aporta al panorama mundial. Los campos donde se practica dicho deporte se han convertido en auténticos para-rayos, por lo que, ante cualquier tipo de aviso de tormenta, los golfistas huyen, en auténtica estampida, dejando atrás palos, pelotas y diversión. Se tiene constancia que, desde 1959, más de 2500 golfistas han perdido la vida en Estados Unidos practicando su deporte favorito y que el número de heridos sobrepasa los 6.000, provocando este tipo de fenómeno atmosférico más muertes que las causadas por inundaciones, huracanes y tornados, en conjunto. Parece ser que los palos de los golfistas ejercen de improvisados para-rayos, siendo capaces de atraer rayos que se encuentran a más de 50 millas del lugar de impacto, dándose muertes totalmente sorprendes algunas, incluso, bajo un sol de justicia.


Así que, a partir de ahora, habrá que tener cuidado con desear que a algún golfista le parta un rayo… estadísticamente, le estarás poniendo dos velas negras, como bien dice ese gurú de la sapiencia que es la Bruja Lola.

lunes, septiembre 10, 2007

Analizando al Reverendo Kane

"God is in his holy temple"

Si os dijera que, en el artículo de hoy, se analizará la figura del Reverendo Henry Kane, más de uno pensaría que se hablaría del carismático músico que amenizaba los fabulosos programas del antiguo (y añorado) Caiga quien caiga. Craso error puesto que si entre mis lectores se encontrara alguien lo suficientemente freak como para identificar tan agorero nombre, sin duda, se le habrían puesto los pelos como escarpias, ya que hoy profundizaremos en torno a la figura de uno de los personajes del cine de terror que más estragos ha hecho en las mentes de aquellos que nos criamos en la década de los ochenta. Si no habéis ido atando cabos os diré que Henry Kane es el nombre de aquel funesto reverendo que nos mortificó con sus apariciones en las dos últimas películas de Carol Anne, que es como se conoce en mi casa a la Trilogía de Poltergeist.


Parto de la hipótesis de que la mayor parte de vosotros habrá visto por lo menos la primera entrega de la saga, que es sin duda la mejor de las tres. Es la película en la que aparece el payaso acojonante (que no descojonante) y la montaña de sillas en la cocina. Concretamente, aquella en la que Carol Anne –la chica con cara de bollo y pelo rubio ceniza hasta la cadera- contactaba vía televisiva con una serie de entidades que tomaron posesión de su propia casa. Lo que en principio era una película ideada para que tu madre tuviera una excusa medianamente creíble para que no te acercaras demasiado a la tele, se convirtió en un éxito sin precedentes que propició dos secuelas más: Poltergeist II (la del indio) y Poltergeist III (la de los espejos).

Aunque, bien es cierto, que segundas partes nunca fueron buenas (ni que decir de las terceras), estas dos películas pasarán a la historia por haber llevado a la gran pantalla a uno de los personajes más siniestros y horripilantes del cine: El reverendo Henry Kane. Un encantador viejecillo, achacoso, vestido totalmente de negro, tocado con un sombrerillo tipo cordobés y una mala cara de mil demonios. Y es que parece ser que esa tez descompuesta y ese mal color que tanto nos acojonaba tenía una causa bien real y dramática ya que Julian Beck, el actor que encarnaba a Kane en la segunda película, padecía un cáncer de estómago en fase terminal que no le permitiría terminar el rodaje de la película. Un suceso realmente triste que se sumó a la larga lista de acontecimientos extraños y funestos que se sucedieron a lo largo (y años después) de los rodajes de estas películas.


Para quien no lo recuerde demasiado bien, como se explicaría en la segunda entrega, la casa de la familia de Carol Anne se construyó justo encima de una fosa común, que había pertenecido a los seguidores de una antigua secta que se enclaustraron bajo tierra a la espera de un final de los tiempos que se entreveía bastante cercano. El líder, inspiración y guía de la agonizante compañía, no era otro que Henry Kane, quien, años después de su muerte, con la esperanza de poder “ir a la luz”, vio en Carol Anne esa alma pura y limpia que le ayudaría a salir de su infierno.


A día de hoy, son muchos los que dicen que el Reverendo Kane existió realmente, siendo el líder de un Culto Utópico de California o el Norte de México que, efectivamente, se enclaustró bajo tierra, junto a su congregación, a la espera del Armagedón. A diferencia de la película, al ver que nada sucedía fuera del improvisado bunker, muchos de los integrantes del culto huyeron, entre los cuales se encontraba el propio Kane, que fue eternamente desacreditado como falso profeta.


En mi cerebro sólo se deslumbra una pregunta con respecto al Reverendo Kane: ¿Volverá a aterrorizarnos en una próxima secuela? ¿Hablaremos próximamente de Poltergeist IV? Repentinas y extrañas muertes de diversos personajes han convertido a Poltergeist en una película maldita. Pocos meses después del estreno del primer filme, la hermana mayor de Carol Anne (la actriz Dominique Dunne) fue asesinada por un novio celoso. La propia Carol Anne falleció poco después de acabar el rodaje de la tercera película, con tan solo 12 años, por estenosis intestinal, una enfermedad extraña y cuanto menos repentina. Will Sampson, el imponente indio que interpretó al chamán de la segunda película, a pesar de su aparente salubridad física murió de cáncer poco después de terminar la película, al igual que el ya mencionado Julian Beck. Fuera del elenco, muchos componentes del equipo técnico fallecieron extrañamente al final de los rodajes.

¿Simples coincidencias?

Más de uno se lo pensará antes de participar en un nuevo rodaje ¿No creéis?



Trivia:
  • Como habréis observado, no se han incluido en este artículo fotografías del susodicho espectro, ya que la autora de este blog se sobresalta en exceso (aún) al ver a su terror infantil en la portada de su blog. En cambio, podéis ver la portada de uno de los discos del grupo Anthrax para cuyos integrantes la figura de Kane era una de las que más miedo les ocasionaban.
  • Este tipo de personaje pertenece a una categoría establecida dentro del cine de terror. Si alguien sabe el nombre de dicha categoría, que se manifieste.
  • "God in his hole temple" es el comienzo del himno que el Reverendo Kane siempre canturreaba.
  • Este artículo se ha redactado integramente durante las horas de luz: la autora no era capaz de pensar en el tema después de la caída del sol.

martes, septiembre 04, 2007

Dos minutos

Desgraciadamente, desde el lunes, despertador, mala cara, desayuno insustancial y mi inseparable Freehand, han vuelto a mi vida. No me quejo demasiado. Debo reconocer que, en mis últimos días de mis vacaciones, tenía ciertas ganas de volver a mi desoladora rutina. No todos son desgracias, por su puesto. Afortunadamente, también ha vuelto Anda ya, el genial programa matutino de los Cuarenta Principales que nos alegra la vida a algunos, entre los cuales me incluyo. Sin remedio, me hace reir a carcajadas y me despeja en esas mañanas donde mis ojos no se despegan ni con agua caliente.

Recuerdo que ayer hacían referencia a la extrema duración que últimamente poseen las canciones de Alejandro Magno (más conocido, de un tiempo a esta parte, como Alejandro Sanz). ¿Os habéis dado cuenta? Incluso uno de los colaborados se atrevió a decir que ni en un viaje Cádiz-Bilbao era posible llegar a terminar de escuchar su nuevo disco.

Lo cierto es que, desde hace algunos años, parece que a Alejandro le cuesta más de lo normal poner fin a sus canciones. A lo mejor es que le gusta regodearse en los interminables mensajes (a veces incomprensibles) que aparecen en sus creaciones, sin embargo, parece como si le diera miedo a acabar la canción y escuchar los aplausos (o abucheos) que seguirán a cualquiera de sus interpretaciones. Son realmente aburridas.

Desde mi punto de vista, Alejandro Sanz en un cantante/compositor totalmente sobrestimado. Y que conste que lo está diciendo una persona que lo siguió durante unos años. A partir del bombazo total que supuso el escuchado-hasta-el-paroxismo Corazón Partío, parece que Sanz se encumbró a sí mismo (o lo encumbraron) al estrellato de la composición, como si de un joven Sabina se tratase. Y ahí sigue, en sus eternas nubes, haciendo álbumes interminables y con la voz más cascada que la Bruja Lola. Alejandro Sanz ya no canta, chilla. Es una pena.

Evidentemente alguien le debería decir a Alejandro que la calidad de las canciones no se mide por el tiempo que duran, sino por el que perduran en el corazón y en el alma humana. Es posible que tenga más mérito crear una canción corta. Existen verdaderas joyas que rondan los exiguos dos minutos de las que la única queja posible sólo puede sustentarse en el regusto de satisfacción que dejan las cosas bien hechas que duran poco. Son, sin duda, preciosos crisoles donde se comprimen mágia y talento, que dan lugar a canciones especiales, irrepetibles, inolvidables y puras.

Hoy os traigo tres de estas joyas musicales: (a mi modo de ver, claro está!)
  • Song 2 de Blur. Se encuentra dentro del quinto disco de estudio de la banda de Damon Albarn (1997). Las concidencias en torno al número dos son realmente inquietantes: era la segunda pista del disco, fue el segundo single que vio la luz del album, alcanzó el número 2 en los UK Singles Chart y, como no, dura, aproximadamente 2 minutos y 2 segundos.



  • MI vida de Manu Chao. Aunque esta canción se hizo conocida tras aparecer en la película Princesas, ya se encontraba entre mis favoritas desde hace mucho tiempo. Forma parte del genial album del ex-mano-negra "Próxima estación... esperanza" y dura, aproximadamente, 2 minutos y 30 segundos.



  • Don't Panic de Coldplay. Se encuentra dentro del primer y maravilloso primer album de la banda de Chris Martin, siendo una de las canciones más redondas que he escuchado en toda mi vida. Dura apenas 2 minutos y 17 segundos: una verdadera joya.


jueves, agosto 30, 2007

Pensando en Campanilla

Pensando en Marta
Con todo mi cariño

Probablemente ocurrieron infinidad de situaciones divertidísimas mucho antes, pero el primer recuerdo que conservo de Marta tuvo lugar hace 5 años, en aquel destartalado salón de actos de nuestra antigua facultad, al comienzo o al final de una clase de marketing. Con esa maravillosa sonrisa que siempre la caracterizó y de la que tanto presumía, vistiendo un jersey de cuello vuelto a tres rayas que, probablemente, hubiera adquirido en la tienda de su hermana, se sentó a mi lado. Recuerdo que, mientras me comentaba alguna de sus ocurrencias sobre mi constancia en temas de bolígrafos, sólo podría pensar en la tremenda mujer en que Marta se convertiría dentro de algunos años. No me equivocaba.

Me costó algún tiempo cogerle el tranquillo, a pesar de que ella siempre ha sido una persona abierta y asequible. Era (y es) tan diferente a mí, que me acojonaba. Tenía una visión de la vida tan positiva, era tan sociable y divertida, que los complejos, en ella, simplemente, no exitían. La recuerdo caminando, siempre muy derecha, pisando fuerte, en un constante "aquí estoy yo": no había ninguno que no la mirara. Su estrellita de la suerte siempre caminaba a su lado. Tenía una habilidad especial para salir de todos los entuertos o situaciones conflictivas y, sobre todo, una capacidad innata para salir bien parada del examen que peor estudiado. Una persona realmente afortunada, siempre rodeada de personas que, sin duda, hubiéramos dado un brazo por ella si hubiera hecho falta.

Fruto de aquellos años, Marta siempre tiene un lugar especial dentro de mi corazón y de mi vida. Con bastante frecuencia evoco aquellos momentos que compartimos, junto a nuestros demás amigos, en aquella época tan dorada de nuestra juventud. Posiblemente, la mejor época de nuestras vidas. Es imposible olvidar aquellas carcajadas al escuchar hablar de David T.P.; su amistad en los peores momentos; su capacidad de hacerme escapar de los problemas con sus increibles ocurrencias; la ensalada con queso fresco y brotes de soja; el miembro indispensable en una Noche de Lobas; mi mayor apoyo en Cucos Comunicación; un flan de huevo codiciado en un parque; una ayuda impagable en una noche de debilidad alcohólica; una hamburguesa compartida en un botellón; una casa donde las puertas siempre estaban abiertas; su sonrisa perenne y auténtica... en definitiva, es imposible olvidar a esa persona increible y única que ella es.

Por eso, porque la conozco, porque la ví reir tantas veces, porque me animó muchas más, me resulta tan dificil verla últimamente tan increiblemente triste y desolada. Sin ningún tipo de confianza en el futuro ni en la humidad, sin duda, cree que su estrellita la abandonó dejándola a oscuras, dando palos de ciego, sin saber qué hacer o a dónde ir. Ojala tuviera su capacidad, para hacerla reir, para ayudarla a pasar el mal trance como ella lo hizo conmigo hace mucho tiempo. Ojalá pudiera hacerle ver lo maravillosa que es tanto por dentro como por fuera; hacerle, en definitiva, comprender que si alguien le hizo daño, la humilló, no la trató correctamente y no la tuvo en el pedestal en que ella merecía estar, es sólo la actitud de una persona con una circunstancias determinada. Porque todos sabemos que existe, debajo de las ojeras de las noches sin dormir, aquella Marta espléndida y radiante: nuestra Marta, a la que queremos tantísimo. Por lo tanto, no nos cabe duda que tu estrella volverá a brillar por tí, preciosa. Todo pasa ¡Mucho Ánimo!


viernes, agosto 24, 2007

Mi propio cielo

En el artículo de hoy, os quiero presentar una canción que se encuentra entre mis favoritas en esos días más difíciles de lo normal. Se trata de “Mi propio cielo” del reputado Nach Scratch, uno de mis raperos predilectos
junto a el hipermencionado Juaninacka. Irremediablemente, cuando escucho este tema, miró de manera más optimista todo lo que me rodea y, aunque bien es cierto que la canción es un poco agorera, el cielo de Nach Scratch es un paraíso capacitado para sumergirse en él de otras formas… menos terminales.


(Evidentemente éste no es el vídeo de la canción)

He de reconocer que el rap es un estilo musical que me ha llamado la atención desde siempre. Muchas personas, en su adolescencia o juventud, se decantan por cierto estilo en el vestir vinculado a la música que suelen escuchar. En mi caso, tuve una época poco favorecedora y algo masculina en la que la influencia rapera era patente (y eso que sólo conocía sobre este estilo lo que me había contado Leticia Savater y el Príncipe de Bel-Air) Luego, con los años, el rap se convirtió en una de mis debilidades y yo misma me transformé en adalid particular del escrito en español, que, sin duda, es el gran olvidado y desconocido en todo este asunto.

A pesar de todo, he de reconocer que no es oro todo lo que reluce. Hay aspectos del rap que no me gustan y que nunca lo harán. Uno de ellos es, por ejemplo, la tendencia del mc (que es ahora como se conoce al rapero común) por hacerse el “guay”. Es decir, no es sólo el hecho de que, en la mayoría de las canciones, éste aparece como un hombre solitario, hecho a sí mismo, filósofo del asfalto, permanentemente inmerso en sus pensamientos, acompañado eternamente de una libreta donde anotar todos los hechos mundanos de los cuales él es fiel testigo, es también la falta de modestia y de humildad de los intérpretes, no sólo para con sus compañeros de profesión sino para con todo el mundo. Sus rimas son las más trabadas, su ingenio el más afilado, su vida la más jodida, su éxito el mayor posible.

Sin embargo, lo peor, bajo mi punto de vista y humilde opinión, es esa tendencia -común a todos los raperos- de autodenominarse “poetas modernos”. Por ejemplo, en la canción que hoy os muestro podréis apreciar cómo, sin ningún tipo de escrúpulo, el rapero se identifica con poetas de la talla de García Lorca o Neruda. Una apreciación sin duda patética, sobre todo viniendo de personas que no tienen más nociones de métrica y rima que la concatenación -hasta el paroxismo- de rimas consonantes del tipo “rimo y más rimo y es un timo porque sólo rimo las palabras que terminan en imo”(c). Más simple que el mecanismo de un botijo.

Por otro lado, está el tema de la barrera lingüística. Mientras que, en la mayor parte de los estilos, música y letra soportan la misma importancia, en el rap, le pese a quién le pese, son las rimas las que parten el bacalao. El contenido es básico, la apreciación de la rima también. Por lo tanto, ¿cómo es posible que algunas personas disfruten de un rap en inglés sin tener papa de dicho idioma? Muchas veces, incluso, poco importa que tengas un buen nivel de conocimientos; la jerga utilizada, en la mayor parte de los raps anglosajones, es tan inteligible que hasta los nativos suelen tener problemas para entenderla. Y no pensemos en canciones del Sr. Slim Shady donde la “comercialidad” les otorga una mínima estructura: pensemos en un rap en toda regla.

Por mi parte, harta de traducir sin remedio las letras de Eminem llenas de “bitches” “fuckes” y toda la ralea; descubriendo finalmente que la canción que tanto te motiva va en contra de todos tus principios y racionalizando que no debe ser tan bueno escuchar a un hombre tan misógino como cruel, me pasé al rap en español que, aunque no es tan machista, peca un poco de prepotente. Supongo que eso de la herencia poética que los españoles llevamos a cuestas influye en las pretenciones de algunos por conseguir el nirvana de las rimas. Quizás el espíritu de Quevedo subyazca en alguno de estos nuevos poetas, cuyas rimas, no nos engañemos, sólo se diferencian de las de Leonardo Dantés en quizás otro tipo de apresto. Para otras rimas, lean libros.


(Este parece que sí es el vídeo oficial de la canción)

domingo, agosto 19, 2007

Regreso

Creo que fue Don Joaquín Sabina quien expresó sabiamente, en una de sus canciones, que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Sin embargo, haciendo caso omiso a las recomendaciones del maestro, la semana pasada, regresé a mi preciosa Asturias; volví a mirarme en las aguas de sus imponentes acantilados y a encerrarme en la placentera soledad de sus silentes cumbres. Al igual que entonces, Asturias se convirtió en mi punto de fuga, en un remanso de paz para mis doloridos sentidos. Era (y es) como inspirar una profunda bocanada de aire marino, abriendo bien los brazos, sin oponer resistencia, para culminar subiendo a la cresta del acantilado y mirar, ya sin tristeza, al viejo Cantábrico y pensar sólo en no pensar.

Igual que aquella primera vez, cuando sus montañas y yo nos conocimos, no me llevo objeto material para su recuerdo. Los conservo todos muy íntimamente en mi corazón. No existe ningún elemento que indique el final de mi viaje, ni el final de la etapa que una vez me unió a las tierras que pisé. Y es que yo sé que volveré a pasmarme mirando sus eternas montañas y su embravecido mar, que yo regresaré a Asturias. Tal como me ocurrió con Granada, me une al universo asturiano algo más que dos visitas desiguales: existe una especie de conexión tácita que siempre me viculará estrechamente a él; una premonición, probablemente.

El viaje de regreso siempre es triste. Las grandes planicies castellanas, me hacen comprender el inmenso shock que mi paisano, Antonio Machado, pudo experimentar al ver tremendo paisaje. El horizonte, en Castilla, siempre es infinito. Tras las interminables horas delante del volante, Sevilla se me antoja como un oasis familiar, siempre ardiendo en su valle expuesto violentamente al sol. Ante su antiguo alminar, está mi hogar, mi refugio... Entre aquellas montañas lejanas, mi corazón.



domingo, agosto 05, 2007

Adios Harry!

Además de ser apetecibles y atractivas al cerebro y al corazón del que accede a ellas, las sagas, ya sean literarias o cinematográficas, deben tener presente dos aspectos muy importantes para su total desarrollo: saber cuando parar y tener un buen final. Aunque estos detalles no sean ni mucho menos fáciles de solventar, ya que el nivel de expectativas y exigencia es alto en el fan, parece ser que J.K. Rowling ha sabido como llevarlos a cabo en su inigualable (e inolvidable) saga sobre el-niño-que-sobrevivió, también conocido como Harry Potter. Después de semanas releyendo volúmenes anteriores, para coger el libro séptimo al vuelo y sin ninguna pérdida de detalle, por fín, ayer, a las 4.00 de la madrugada, en una terraza oscura de un apartamento cercano al mar, terminé la lectura del final de la maravillosa saga mágica que nos ha tenido a algunos en vilo durante bastantes años.

¿Qué puedo decir?

No pudo haberlo hecho mejor. Mis expectativas han quedado colmadas. Terminar una historia tan larga, con tantas vivencias entrelazadas, no debe ser fácil. Con asiduidad queda algún fleco y muchísimas preguntas en el corazón del fan que sin responder. Pero, en "Harry Potter and the Deathly Hallows", el final es redondo, cerrado, esperanzador... A diferencia de otros últimos volúmenes, de otras sagas distintas, en el séptimo volumen de la historia de Harry Potter no queda ninguna ventana abierta a la duda, a la avidez por conocer más o a la tristeza. La llegada a la meta es sumamente pacífica; todo termina como debería haber terminado. Los siete libros, mágicamente, quedan totalmente entrelazados; el final no es comprensible si no eres un experto en todas las peripecias del amigo Harry. Lo vuelvo a repetir: no pudo haberlo hecho mejor.

Muchos pensaréis que los libros de Harry Potter están encaminados a niños, o, en todo caso, a adolescentes. No conozco a ningún niño que haya leído más de dos libros de Rowling, sin embargo, me faltan dedos para contar a las personas mayores de 20 años que se morían por adquirir este último volumen, aunque fuera en inglés. Y es que, la escritora ha sabido adaptar sus libros no sólo al lector que la ha seguido sin tregua durante nueve años, sino a aquellos nuevos adeptos que han ido apareciendo por el camino. Si bien es cierto que sus primeras entregas eran un tanto infantiles y estereotipadas, los últimos libros consiguen alcanzar todo tipo de registros que, a mi entender, un niño de menos de 10 años no llegaría a captar. No pensemos simplemente en la fantasía: en sus interesantes tramas, asimismo, se tocan cuestiones tan serias como el racismo, la drogadicción, las diferencias de clases, el poder del estado y la prensa, así como valores como la amistad, la valentía y el amor.

Cuando hace años comencé a hojear el libro de "Harry Potter y la Piedra Filosofal" que mi hermano tenía guardado, en el más férreo olvido, no era consciente de que me sumergía en un inolvidable e irrepetible viaje que me absorbería días enteros de lectura compulsiva y aislante. Mientras me acercaba al final de su última entrega, tenía enormes ganas de auto infligirme un hechizo que me hiciera olvidar todas las aventuras para poder volverlas a leer de nuevo con la misma expectación que la primera vez. Cuando cerré el libro, con lágrimas en los ojos, salí, de repente, de ese mundo fantástico y de la vida de todas las personas tan maravillosas que alguna vez desfilaron por sus páginas, no sin una extraña melancolía. La misión de todo buen libro de aventuras consiste en hipnotizar lo suficientemente al lector para que este consiga perder de vista la realidad y concentrarse en la apasionante historia. Un punto de fuga, sin lugar a dudas, que la escritora inglesa ha sabido otorgar de forma magistral a sus obras. Cuando se cierra un libro de Harry Potter, la pintura gris que sume a nuestras vidas se hace más presente sin duda. Quien pudiera vivir para siempre entre sus hojas. ¡ADIOS, HARRY!

martes, julio 31, 2007

¿Cómo estás?

¿Cómo estás?

Tan fácil y tan complicado como eso. Últimamente parece que esa pequeña e insignificante frase se ha borrado de los labios y las gargantas de mis conocidos. Se suceden las conversaciones estúpidas, tópicas y repetitivas de siempre, cuando, mi mente, se obceca en volver a escuchar la pregunta mencionada. La considero como un pistoletazo de salida, una ventana por la que saltar sin pensar si voy a estrellarme contra el asfalto. Los días pasan y me doy cuenta de que todavía no me he desahogado, de que, por mi mente, desfilan, como fuegos fatuos, miles de sentimientos de odio, amor, cambio y desdén que se comprimen en mi mente, como si de una olla exprés se tratara, y que no encuentran ninguna vía de escape.


Callo
y, sin embargo, dentro de mí, grito como las locas por expresar todo lo que siento, todo lo que pienso, las ganas de golpear a algunas personas que albergo y las de besar a otras que tengo. Muchas veces me duele la cabeza y escribo como una estúpida interminables ríos de tinta privados que no me llevan a ningún sitio, que no me reconfortan y que me sumergen aún más en una vorágine de pánico y soledad que me consume. Nada funciona.


Nadie me pregunta como estoy y, en mi neurosis, invento todo tipo de excusas para comprender por qué el milagro no se produce. Pienso que todos saben lo que se cuece en mi cabeza, el gran galimatías que reside en mí y del que ni yo misma tengo explicación; que no pueden ayudarme, o que no tienen ganas de aburrirse con mis estúpidas ideas del mundo y de todo lo que hago mal. Quizás no se acuerden. Siempre he pasado tan desapercibida, siempre he sido tan transparente, siempre tan reservada y discreta, que quizás no sepan que deben preguntarlo y que igual creen que no pasa nada: ¿qué podría pasar?


Otras veces, agradezco que no lleguen a preguntar... para no volver a darle ocasión a mi mente de que siga pensando, para no darle alas a mi pensamiento, a mi corazón. Me autopsicoanalizo constantemente. En un papel mi corazón, en otro mi cerebro habla. Hace meses que no llego al trabajo con los ojos hinchados de llorar. Eso es bueno. Sin embargo, la reciente cura de esa conjuntivitis alérgica que algunas mañanas causaba tremendos estragos en mis ojos, no ha llamado la atención a nadie. ¿Me he vuelto invisible de nuevo?


((Por cierto! Hoy empiezan mis vacaciones!!))

martes, julio 24, 2007

La verdad duele

Es increíble la que se ha armado con la dichosa portada de El Jueves. Si con la cuestionable decisión de retirarla de todos los quioscos perseguían hacerla pasar desapercibida y borrarla de los inocentes y devotos ojos españolitos, han conseguido todo lo contrario. Hay que tener poca vista: a día de hoy la actitud "copulativa" de nuestros príncipes es, quizás, lo más visto en el país y parte del extranjero. Cualquiera diría que el juez del Olmo, en vez de hacer un favor, ha ahondado más en el supuesto agravio.

De este secuestro mediático, pueden sacarse en claro varias cosas:

El absurdo respeto de algunos hacia una familia de gorrones. Un vasallaje que los propios medios suponen que milita, abiertamente, la mayor parte de la población española (ejemplo de espiral del silencio). Al fin y al cabo, ya se vio, en su día, en "El español de la historia", que el rey Don Juan Carlos había sido el personaje más influyente per secula seculorum, y por votación popular, de este país (y Antena 3 no miente). Desde mi punto de vista, creo que, por lo que les pagamos anualmente a esta panda de chupócteros, no sólo deberían agradecer los muchos halagos sin motivo que se les dedican, sino también soportar las críticas, que son pocas pero muy acertadas.

Me pregunto si el juez Del Olmo hubiera retirado de los quioscos una caricatura (es que encima es una caricatura) de Yola Berrocal con el famoso de turno en la misma pose. Y es que parece que la monarquia no copula, ni va al cuarto de baño, ni se tira peos (me niego a decir pedos -es superior a mí-). Les pedimos con tanta insistencia una herederita o un herederito que, con tanta presión, no entiendo comó no se han vuelto frígidos. Sin embargo, ¿es posible que no toleremos imaginarlos en actitudes más cariñosas?. Es el antiguo tema de la doble moral: nos escandalizamos por ver a una pareja reproduciéndose, mientras que nadie se sobrecoge más de lo necesario cuando aparecen imágenes de una guerra remota, que deberían provocarnos de todo menos indiferencia. Y aunque el tema de las revistas con señores y señoras copulando es más antiguo que la luz, cambia el asunto cuando hablamos de princesas y príncipes. Porque, hasta lo que yo sé, en la mencionada portada realizan un acto realmente natural, sobre todo si lo examinamos desde el punto de vista de la postura.

A parte del atentado a la libertad de expresión y toda esa parafernalia, lo realmente indignante es el tratamiento que algunos sectores de la comunicación de este país le han dado a la noticia. Es bochornoso que el gremio de periodistas haya estado tan dividido en una cuestión tan relevante que exige una unión férrea contra las autoridades. Incluso, he llegado a oír que las asociaciones de caricaturistas reprueban la labor de un compañero. Es un tema peliagudo. Todavía, en algunos círculos, el respeto timorato a esta familia está más vigente que nunca, aún cuando tengamos que presenciar el deficiente servicio que actualmente nos prestan: a saber, las largas temporadas de la reina en el extranjero y la incapacidad del rey de hallarse mínimamente consciente en los actos públicos. Sin embargo, a pesar de esto, hay dos personas imputadas por un supuesto delito de injurias a la corona, que suena cuanto menos casposo, pero que puede acarrear hasta dos años de carcel.

Yo me quedo con esta frase: "¿Te das cuenta? Si te quedas preñada ¡ésto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!" A veces, la verdad duele.