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martes, diciembre 04, 2007

Okupas

Es posible que, durante esta última semana, los sevillanos hayamos pronunciado la palabra OKUPA más veces que en todos los años de nuestra vida. Que si nos cortan el tráfico, que si nos colapsan el puente con más afluencia de la ciudad... A mediados de la semana anterior, desgraciadamente, tuvo lugar el desalojo de uno de los enclaves más señeros del Movimiento de Okupación en Sevilla. Hoy en día, debido al triste acontecimiento, muchos sevillanos son más conscientes de que un estilo de vida más solidario y justo es posible.

No voy a engañar a nadie. Todos los que me habéis leído un poco sabréis de qué pié cojeo. Aún así, no es mi intención hacer de este blog un panfleto político. No. No obstante, supongo que, por aquí abajo, tras el desalojo de Casas Viejas (el clausurado centro) los estómagos de más de uno se han agitado, después de escuchar ciertos comentarios, opiniones y demás estupideces que no salen de otro lado que del desconocimiento y del miedo a lo diferente. Porque aquí malos-malos no somos, pero si que somos burros de cojones.


No es, tampoco, éste el lugar para discutir si la propiedad privada debería existir o no. Bien es cierto que, en este mundo, hay muchos que tienen demasiada tierra y otros (entre los que me incluyo) que no tienen donde caerse muertos. Hay muchas injusticias, mucha gente que no llega y otros a los que le sobra. Sin embargo, pocos españoles pueden renunciar al sueño de tener en propiedad un trocito propio de tierra por muy pequeño que éste sea. Somos así de fetichistas.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la propiedad privada no sólo está deshabitada, sino abandonada, ruinosa y muerta de pena? ¿qué ocurre con todos esos inmuebles que duermen un plácido sueño en la inmundicia, que son basureros estáticos e inservibles, que esperan despertar, en un futuro próximo o lejano donde su propietario pueda especular lo suficiente con ellos como para devolverles una utilidad? En estos inmuebles actúa el movimiento okupa. No son ladrones de hogares ni amigos de lo ajeno, no son yonkis, ni indigentes... Son personas que creen en otro tipo de sociedad, en otro tipo de organización y en otro mundo posible. Dan vida a edificios muertos y desarrollan todo tipo de actividades sociales. Gracias a su trabajo, se autosubvencionan y benefician, con su presencia, no sólo al barrio que los acoge sino a la ciudad donde se asientan.

¿Y por qué tanta mala fama?

Mientras que organizaciones tradicionamente más en la sintonía de ideologías de derechas y del capital encuentran fácilmente el apoyo del gobierno y la comunidad, organizaciones como la Okupa, que se desarrollan en el seno de otro tipo de ideologías, estilos de vida y estéticas, son rechazadas, desahuciadas y poco reconocidas. Llamadme neurótica pero parece que, en este país, no está todavía bien visto ser de izquierdas más de la cuenta.

Muchos somos los que creemos que el Ayuntamiento de Sevilla, y el alcalde chufla que tenemos, no debería frenar la labor de tantos años de Casas Viejas y encontrar una solución que satisfaga a todas las partes en conflicto. Que dejen, por favor, de decir tonterías y de ofender la ideología y la filosofía de vida de las personas. Que dejen de llamarlos "afines al ambiente aberzale", para demonizarlos, sabiendo conscientemente lo que para la mayoría de la gente por estas latitudes puede significar esa palabra. ¿O es que va a ser, ahora, que defender la libertad de autodeterminación de los pueblos es un delito?

En definitiva, ¡Dejen a la gente vivir en paz
! Que en esta ciudad y en este país, hay muchos lugares mejores donde ponerse a limpiar. De eso estoy segura.

martes, julio 03, 2007

Made in Seville

Es probable que, en algún artículo anterior a éste, ya os hablara de la bizarra psicología del sevillano y de la creencia generalizada entre sus habitantes de que, lo que sucede en Sevilla, no ocurre en ninguna otra parte del mundo. Aunque la excentricidad (afortunadamente, para los programas de zapping) llega a todos los rincones del planeta -y, si no, mirad a los americanos-, bien es cierto que lo de mi ciudad no es, ni mucho menos, normal. Burros en azoteas, indios en taparrabos, Risitas y demás fanfarria, Lopera y el Betis, un estadio olímpico abandonado, obreros de derechas... En Sevilla, todo es posible.

Sin duda, estamos especializados en eso de la videncia y el curanderismo. Españoles, nos debéis muchas carca
jadas, muchos momentos cumbre del freakismo que han amenizado vuestra vida. Y es que, aquí, cualquier petimetre es capaz de ver a la virgen, de curar todo tipo de enfermedades con oraciones, de ver extraterrestres e, incluso, de hacer viajes intradimensionales. Eso sí, en conseguir dinero a cambio, tenemos un master porque, si bien tenemos que hacer el tonto para ganarnos la vida, que por lo menos esté bien remunerado.

Ya, en su día, el gran Alfonso Arus (a través de su ángel ejecutor, Cárdenas) nos reveló el increible potencial que la provincia tenía para engendrar curanderos sacacuartos. Para quién no haya tenido pasado o no lo recuerde, Carlos Jesús era (y es) un conocido curandero residente en un importante pueblo de la provincia, llamado Dos Hermanas. Era (y es) una especie de desquiciado con una visión de negocio muy en consonancia con la de un trilero de pura cepa. El alcance sanador del personaje es totalmente constatable en sus propias palabras:
"Una de las cosas más bonitas -sigue diciendo- es la de poder quitarlos virus, he curado a un negro de SIDA y también puedo quitar los virus de las máquinas "ibe-eme-eme", como una empresa en que un técnico llevaba doce horas sin lograrlo. Miré al cielo y dije: "Jesús haz acto de presencia", puse las manos y pum, pum, en un momento, quité los virus de la máquina". (No coments). Según parece, antes de dedicarse a sanar personas y ordenadores, Carlos Jesús era electricista de profesión y, como muchos andaluces de su generación, tuvo que abandonar su pueblo para migrar a otros lugares donde ganarse el pan. Así, nuestro personaje recaló en la SEAT de Barcelona, el lugar donde, según parece, su historia cobró sentido. El culpable: un calambrazo que casi lo electrocuta. El resultado: un trabajador con ansias sanadoras intergalaxiales.

Para realizar sus curaciones, Carlos Jesús se transforma en Micael (o Micaé): "Yo expluso tres veces el aire afuera y entonces ya no soy yo. Cada persona ve a un ser diferente en mí, puede ser Jesús, María, Jacob, o a un ser con una especie de antifaz en los ojos (¿?¿?¿?)... Como los que salen en la película "Cocoon" (¿?¿?¿?), ya que somos hermanos gemelos, o en Cristofer, hijo de la extraterrestre que me enseñó y, espiritualmente, también mío, que es quien se encarga del mantenimiento de las naves (¿?¿?¿?). Ahora -cambia la voz- soy Micael, acabo de bajar de la nave. Carlos Jesús está
en este cuerpo, pero quien os habla es otro". Las interrogaciones las he puesto yo.

No obstante, si de algo puede presumir Sevilla es de tener entre sus habitantes al máximo responsable del cristianismo. Y es que, desde hace algunos años, el verdadero Papa no vive en Ciudad del Vaticano, sino que reside en El Palmar de Troya, una pedanía de Utrera. Aunque parece ser que los asuntos de la Iglesia Palmariana andan un tanto revueltos tras la muerte del Papa Clemente y aunque la organización se ha ido extendiendo internacionalmente, todo sevillano que se precie conoce la historia de "La Voltio".

Parece ser que, en el citado lugar cercano a Utrera, tuvieron lugar una serie de apariciones (de estas de las que es experta Pitita Ridruejo). Lo que, en principio, parecía la recreación del Milagro de Lourdes, con cuatro niñas traviesas de protagonistas, cambió totalmente de rumbo cuando hizo su aparición estelar, en aquellas tierras, Clemente Domingu
ez, alias "La Voltio" (apelativo muy almodovariano). Tras vender a los crédulos parroquianos que la virgen se le había aparecido unas cuantas de veces, se hizo estigmatizar, recibiendo la censura de la propia Iglesia Católica. Tras este rechazo, y la consiguiente excomunión, Clemente excomulgó, a su vez, a la cúpula vaticana y fue nombrado Papa, con el nombre de Gregorio VII por un sacerdote vietnamita (ojo al dato), afín a la causa.

De película. Actualmente no tanto, pero en sus momentos de apogeo la Iglesia Palmariana movió cantidades ingentes de dinero, provenientes de familias de alta posición afines al franquismo. No en valde, Clemente canonizó no sólo a San Francisco Franco, sino también a San Jose Antonio Mártir, a San Adolfo Hitler, a San Cristóbal Colón y a otros tantos. Gracias a estas familias, el patrimonio de la organización creció de tal manera que les permitió construirse, en medio de la nada, una enorme catedral símbolo de su fe (la de la fotico). Actualmente, desarrollan su actividad, príncipalmente, en el extranjero... ya que, parece, que aquí, lo de "La Voltio", no se lo cree nadie.

Por último comentaros que también excomulgaron a otros muchos: al papa Juan Pablo I, al Rey Don Juan Carlos y (esto no es coña) a todos los que habían tenido la oportunidad de ver Jesucristo Superstar. Por lo tanto, hemos de suponer que Camilo Sesto, posiblemente, termine siendo el anticristo. Ya le veía yo un poquito cara de Muñeco Diabólico.

(Y todo esto en Sevilla, ¡oiga!)

domingo, abril 01, 2007

Domingo de Ramos

Siempre he pensado que las tradiciones son totalmente irracionales. Por eso, a la hora de intentar comprenderlas, no hay que analizarlas desde un punto de vista racional y objetivo, sino desde la emoción y el hondo sentir que despiertan en el pueblo. Del mismo modo, los que llevamos en el corazón las tradiciones de nuestra tierra debemos ser conscientes de la incomprensión que estas prácticas pueden despertar en un público "lego" y, si somos respetados, respetar. Es fundamental explicar, intentar conseguir que las tradiciones sean accesibles a todos, independientemente de la edad, la religión o el estatus del que mira.

Hoy es Domingo de Ramos. Un día grande para mi ciudad. Desde muy pequeñita, este día despierta en mí sentimientos encontrados. Aunque soy una agnóstica convencida, sinceramente, siempre me han despertado cierta envidia (sana) las personas que creen en algo y ven, en la religión, el sentido a su existencia. Los respeto profundamente, aunque no pueda comprender lo que ellos comprenden, aunque no pueda ver lo que ellos siguen sin ver... Muchos sevillanos son capaces de ver algo en las procesiones que inundan las calles del centro de la ciudad, durante estos días. Son los que, fieles a su tradición, se santifican delante de determinadas imágenes o andan descalzos su promesa en la fila interminable de capirotes que antecede a un paso. Otros muchos acuden a la llamada, sin santiguarse, sin observar, en aquellas tallas de madera, otra cosa que la maestría de un imaginero o el arte de la seguidilla.

Ya pertenezcan a un bando u otro, son muchísimos los ciudadanos que se congregan en las calles, se hacinan, alrededor de sus santos, contemplándolos con estricto respeto, en la lejanía. Siempre he pensando que en todas esas miradas, en todo ese sentir, en todo ese calor que se desprende de esas personas que allí se citan con su fe, con su admiración o con su añoranza, debe existir algo. Un sentimiento común, de hermandad, de respeto, de unión que nunca debería extinguirse.


Siempre me he preguntado qué hubiera ocurrido si mis padres no me hubieran inculcado, desde muy pequeña, esta ancestral tradición; si mis tíos no me hubieran enseñado la diferencia entre el paso de "costero a costero" o el significado de la palabra "bambalina". Quizás, en días como hoy, cuando contemplara, de pasada, cualquier procesión (de la que probablemente desconocería su nombre) no me emocionaría y no me rodaría una lagrimilla desde el ojo a la mejilla. Y es que son muchos años esperando la llegada de una hermandad, son muchos años deseando que no lloviera, muchos años contemplando cierta procesión en un lugar determinado, de la mano de alguien tan especial que su recuerdo te durará de por vida. Sé que muchos me calificarán de carca, poco moderna.... En mi ciudad está mal visto declararte demasiado seguidor de la Semana Santa. Conocer detalles más específicos, tener datos más amplios que los que tiene el ciudadano medio, es sinónimo de freakismo. En Sevilla, es mejor y más lícito elogiar a su Feria que a su otra semana grande.

¿Y por qué? Me lo he preguntado siempre. Durante mis años de experiencia y de reflexión acerca del tema, he llegado a la conclusión de que la Semana Santa, desde hace mucho tiempo, se ha convertido en algo más; que ha trascendido. Aunque para muchos conserva su significado religioso, otros -quizás un grupo más extenso de ciudadanos- la llevan en su corazones como vestigio de una entrañable infancia, como identidad de su querida ciudad o como exponente del patrimonio histórico y cultural sevillano. Muchos, entre los que me incluyo, disfrutamos acudiendo a la cita de todos los años, emocionándonos con el sentir, con la música, con el olor del incienso y de la cera quemada, y aplaudiendo, sin duda, a todo el arte que se encuentra en esas cuadrillas de costaleros. Sin duda, la Semana Santa aporta mucha intranquilidad y confusión en muchos corazones.

A continuación, os dejo un vídeo -por si tenéis curiosidad- de uno de los pasos que mejor anda en Sevilla. Se trata de la Hermandad de San Gonzalo, trianera de pura cepa y estandarte de lo que se conoce como el paso trianero que es muy diferente al de las cofradías de Sevilla. Si os fijáis, es un paso de misterio (es decir, representa una instante específico del Nuevo Testamento) que nos muestra la comparecencia de Jesús ante Anás. Es totalmente perceptible en el vídeo cómo se adapta el paso de los costaleros a la música. Seguro que pensaréis que es poco consecuente con la ocasión que un paso "baile" al son de la música pero, viéndolo desde el punto de vista profano, ¿os haceis una idea de lo dificil que es llevar a cabo ese nivel de compaginación, las horas de ensayo, lo que tiene que pesar? Mucho arte hay en Sevilla. En este caso, en Triana.



Y, ahora, ¡den rienda suelta a sus críticas!

domingo, marzo 25, 2007

La Giralda ¿En Sevilla?

En Sevilla hay mucho que ver, y más ahora, que despunta el azahar en los naranjos, envolviendo a la ciudad en su inconfundible fragancia. En mi ciudad, hay mucho monumento, mucha iglesia y, sobre todo, mucho bar. No obstante, más allá de la exactitud de una guía de viaje, toda localidad tiene su emblema, algo que trasciende por encima de todos sus demás encantos. Y si existe algo por lo que Sevilla es reconocida, es por su Giralda.

La Giralda es el antiguo alminar de una mezquita almohade que estaría ubicada, probablemente, en lo que es ahora la inmensa Catedral de la ciudad. Parece ser que, originariamente, estaba coronada por una gran esfera, que se desprendió del al
minar a causa de un importante terremoto registrado en Sevilla en 1365. El suceso suena un poco a película americana. Intentad imaginar lo que pudo suponer para el vecino del siglo XIV tamaño incidente. Los daños del terremoto se enmendaron con un sencillo alminar, que luego, en época cristiana, se sustituyó por un cuerpo de campanas y una representación de la Fe, en lo alto de la torre, a modo de veleta. (el giraldillo=

Aunque no viene mucho a cuento, anexa a la Giralda, se encuentra la Puerta del Lagarto. Si alguna vez visitáis la catedral, formando parte de un grupo, accederéis justo por esa entrada. Una vez dentro, si miramos un momento hacia arriba, nos toparemos con una imagen un poco extraña ya que, colgados de los techos de una nave, se encuentran tres objetos, cuanto menos, sorprendentes: un cocodrilo, un bocado o freno de caballo de gran tamaño y un bastón de mando. Parece ser que, en el año 1260, el sultán de Egipto, conocedor de los cambios surgidos tras la "reconquista", envió una embajada al rey Alfonso X El sabio, con el objeto de pedirle la mano de su hija Berenguela (bonito nombre). Entre los numerosos presentes que el sultán enviaba al rey cristiano, destacaban un colmillo de elefante, un cocodrilo del Nilo (vivo) y una altísima jirafa. Aunque el rey rechazó la petición de mano, se quedó con los tres exóticos presentes, destinando a vivir al reptil a una de las albercas del alcázar y dejando a la jirafa pastar a sus anchas en los jardines. Una vez muertos los animales, se disecó al cocodrilo y se colgó en el patio, junto al freno de la jirafa. Años más tardes, se le añadió al conjunto la vara o insigna, de la que desconozco su significado junto a los otros objetos.

En su día, el diseño de la Giralda se basó en el de la mezquita de Kutubia, en Marrakech, aunque, también, se la considera hermana de la Torre Hasan en la ciudad de Rabat. No obstante, el alminar sevillano no pasó a la historia como elemento meramente ins
pirado ya que llegó a influir en futuras construcciones, no sólo en España, sino a lo largo y ancho del mundo. Sobre esas otras "Giraldas" que se crearon a imagen de la sevillana, va el artículo de hoy.
  • La Giralda de Nueva York:

    Increible pero cierto, hace mucho tiempo existió una Giralda en el centro de Nueva York. Construída en 1890 por los arquitectos Charles McKim, William Rutherford Mead y Standford White, se trataba de una interpretación simplificada de la construcción hispalense, en las inmediaciones del Madison Square Garden. Era mayor en altura que la original, ya que superaba los cien metros, y, en lugar de Giraldillo, contaba con una Diana Cazadora. Fue demolida en 1925, al ejercer una compañía de seguros una hipoteca impagada. Una decisión muy criticada que sensibilizó, sin duda, a la opinión pública norteamericana sobre la necesidad de conservar edificios singulares aunque carecieran de antigüedad destacable.


  • La Giralda de Kansas City:

    En las afueras de la ciudad, esta versión de la original forma parte de un centro comercial. Recavando información sobre el singular edificio, parece ser que no sólo plagiaron la construcción de la que hablamos, sino que también se inspiraron en otras manifestaciones artísticas de diversos países. En fin, los americanos y sus excentricidades. A día de hoy, la ciudad norteamericana se encuentra hermanada con la localidad hispalense, encontrándose en la conocida avenida Kansas City sevillana, a modo de monumento, la imagen de un indio cherokee (creo) igualita a una que ya existe en el original centro comercial.

  • La Giralda de Miami:

    Se trata del Miami Biltmores Hotel y fue inaugurado en 1926. Hoy en día, cuenta con su propio campo de golf y un magnífico spa. Especializado en fin de semanas románticos. En su página web podréis ver el inquietante parecido de ambas construcciones.



  • La Giralda de Tarragona:

    Situada en la localidad de L'Arboç del Penedes, esta réplica de la Giralda nació fruto de la admiración del arquitecto que la diseñó hacia la ciudad de Sevilla. Fue construída en 1902 y, aunque actualmente está cerrada al público por reformas, pronto albergará las instalaciones de un museo.




  • La Giralda de Badajoz:

    Conocida popularmente como La Giraldilla está situada en el mismo centro de la ciudad de Badajoz. Se construyó alrededor del año 1930 en homenaje a la torre sevillana y, aunque durante años sirvió de tienda y almacén, en la actualidad, el edificio es propiedad de una conocida compañía de teléfonos. A día de hoy, es un destacado monumento de la ciudad.




Independientemente de la ciudad o país al que pertenezcáis, de si os gusta o no la Giralda o si habéis tenido la oportunidad de observarla o no, en vivo y en directo, alguna vez; más allá de si os caemos bien o mal los sevillanos; aunque nunca antes escuchárais hablar de una ciudad llamada Sevilla o aunque penséis que España es un apéndice de México, no me negaréis lo curioso que resulta encontrar un edificio tan característico de una ciudad, en las inmediaciones de Nueva York, en el centro de Miami o en un pueblecito tarraconense. Por aquí abajo, solemos decir que lo que sucede en Sevilla, posiblemente, no ocurra en otro lugar del planeta, en cuanto a excentricidades, situaciones ridículas y personajillos varios. Vamos a tener que mordernos las lenguas, ya que, visto lo visto, parece que Sevilla está en todas partes, que Sevilla es universal.

lunes, febrero 26, 2007

Tráfico de órganos

Hace algunos días, una amiga me mandó un email de esos cuyo final te insta a propagar el mensaje, bajo pena de grandes desgracias futuras. Particularmente, paso bastante del tema. Por fortuna, a la mayoría de mis contactos se les ha pasado la fiebre de enviar este tipo de correos, que yo tiraba a la basura tan pronto llegaban a mi bandeja de entrada. Sin embargo, ahora que felizmente escasean, me atrevo, de vez en cuando, a abrir alguno que otro. El que leí aquel día trataba sobre una leyenda urbana que a mi, personalmente, me puso los pelos como escarpias. Aquí os lo transcribo:

"El pasado 17 de septiembre de 2006, una joven alicantina decidió salir por la noche a un bar de la capital con sus amigos. Al parecer, se estaban divirtiendo bastante. Ya estaba un poco bebida cuando un joven bastante atractivo se acercó a ella. Congeniaron al instante y el chico la invitó a su casa, para continuar la fiesta. En el apartamento, que estaba situado en el barrio de Babel, siguieron bebiendo. Es, a partir de este punto, cuando los recuerdos de la chica se enturbian. Se despertó desnuda en una bañera, totalmente cubierta de hielo. Se sintió extraña; también recuerda que le dolía mucho la espalda. En la pared del baño, trazadas con pintura de labios, leyó las siguientes palabras: "llama a una ambulancia porque te quedan menos de dos horas de vida, gracias"
Junto a la bañera había un teléfono. Llamó a los servicios de emergencias e, inmediatamente, explicó a la persona encargada la situación en la que se encontraba; que no sabía dónde estaba; que no sabía que había tomado, que le dolía mucho la espalda... La operadora le aconsejó que saliera de la bañera, con cuidado, y se observara en algún espejo todo el cuerpo para detectar alguna marca o algo anormal. Después de examinarse, no halló nada raro, sin embargo, cuando la operadora le dijo que se revisara la espalda, descubrió dos ranuras ensangrentadas de alrededor de 15 centímetros, en la parte baja de la espalda.
Cuando se lo comunicó a la persona de urgencias, esta le pidió que por favor volviera a la bañera, que iban a localizar la llamada para mandar a un equipo de emergencia. Cuando examinaron a la chica, descubrieron lo que realmente había pasado. Le habían robado los riñones. Cada uno de ellos, en el mercado negro, tiene un valor de 10.000 dólares. Actualmente, la chica se encuentra postrada en una cama de hospital a la espera de encontrar a un donante. También está embarazada."


Posiblemente esto no sucediera nunca. Es más, ¿Existe en Alicante un barrio llamado Babel? Sin embargo, lo realmente escalofriante reside en el hecho de que serían totalmente plausibles. Todavía recuerdo, cuando se corrió el rumor por Sevilla de la existencia de un grupo de desalmados que practicaban en chicas jóvenes lo que se conocía como la "sonrisa del payaso". Por entonces, yo no tendría ni 17 años y había empezado, prácticamente, a ir de discotecas con mis amigas. Tuvo una gran repercusión, por lo que pude saber. Es lo que tienen las leyendas urbanas: son despiadadas, totalmente irracionales, pero muy posibles. En el caso de que acontezcan realmente, la diferencia entre la chica del relato y tú, reside en tu buena suerte. El mérito de que no seas inspiración para un nuevo cuento, reside en no encontrarte en el lugar equivocado, en el momento equivocado y con la persona equivocada. Todo es cuestión de suerte. Somos tan vulnerables que nuestras vidas se asemejan a la del caracol que se pasea por la superficie de la navaja. El equilibrio es tan frágil que duele.

domingo, diciembre 03, 2006

Sevilla: Requiem por el botellón

Fue, ayer, una noche un tanto extraña en la ciudad. El frenético ambiente característico de los fines de semana de la capital hispalense brilló por su ausencia, ya que, todos los jóvenes sevillanos, estábamos de luto. Como muchos sabrán, ha terminado por imponerse la "ley anti-botellón" andaluza que prohíbe darle al pirriaque en la vía pública. Esta ley no solo afecta a los miles de jóvenes que llevan a cabo tan tradicional práctica, también afecta a aquellos que venden bebidas alcohólicas fuera del horario establecido, a los que orinen en la calle y a todos los que ensucien la vía pública con restos de botellón. Sin embargo, según el ayuntamiento, esta ley no nace con el fin de restringir el derecho de asociación y reunión de los jóvenes: éstos podrán seguir celebrando su "mal visto" ritual alcohólico en zonas habilitadas para ello. Analicemos, pues, como están las cosas:
  • A un lado tenemos a un Ayuntamiento y a un edil populista. El denostado Alfredo Sánchez Monteseirín, al que le gusta más una foto que a un tonto un lápiz y que está inmerso en plena campaña para ganar votos de cara a las futuras elecciones municipales, ya nos ha sorprendido con sus proyectos de última hora para conseguir (si es posible) una buena imagen. O si no, ¿a qué viene la que tiene liada en San Fernando - Constitución - Plaza Nueva? ¿para qué coño necesitamos nosotros un tranvía? ¿quién, en Sevilla, quiere un tranvía? Es más, ¿quien quiere ese tipo de tranvía? Tanto gasto para una linea cuyo trayecto, andando, se realiza en un cuarto de hora, siendo un paseo bastante bello. Esta genialidad de nuestro alcalde nace para suplir la falta rigor en los plazos de nuestro onírico metro. Y lo peor es que habrá sevillanos que se distraerán con tan obsoleto medio de transporte.

    Igual que el Metrocentro, igual que el utópico carril-bici, la implantación de la ley del botellón, en nuestra ciudad, es otra fantástica idea de nuestro edil para ganar votos a toda costa. Esperemos que no se lleve el gato al agua.

  • Junto a ellos están los aguafiestas de la plataforma cívica PEDAD, Por el Derecho al Descanso (Esperemos que la Sra. Dávila haya dormido bien este fin de semana). Es la suya una postura totalmente válida. Es decir, a nadie, en su sano juicio, le gustaría vivir en una zona de botellón. Recordemos que, por lo menos en Sevilla, este tipo de concentraciones se realizan en zonas céntricas, estando los vecinos de estos lugares en el taco, como se dice vulgarmente. La verdad es que algunos seríamos capaz de tragarnos de porvida el botellón más frenético por vivir en esas zonas.

  • Por último, estamos nosotros, los jóvenes, los que siempre salimos perjudicados en estas cosas. Creo que a pocas personas les puede apetecer pimplarse un cubata una noche de enero en plena calle, sin embargo, a muchas menos les gustará gastarse 6 EUROS en una copa servida en un bar. Nos gusta divertirnos y beber, pero no somos idiotas; somos víctimas de un abuso por parte de los-empresarios-de-la-noche que abusan de nuestro bolsillo y de nuestra mente alcohólica. Por ello - a mi modo de ver - nació el botellón y sólo, con una acción sobre dicho foco de abuso, se podrá arreglar un poco tan controvertido tema.

    Sin embargo, es mucho más fácil para el ayuntamiento (y para las autoridades en general) seguir puteando a los que estamos hartos de tanto abuso, en vez de meterle mano los empresarios de ocio nocturno. Por ello, somos nosotros los que tenemos que irnos, como apestados, a los botellódromos. Tenemos que desplazarnos a una zona abandonada, al lado del río y donde a altas horas de la madrugada las temperaturas pueden ser bastante extremas. A un lugar apartado de los principales locales de ocio (discotecas, pubs,...), de los centros de atención médica, que, para más inri, se encuentra rodeado por una carretera de 3 carriles para cada sentido con una velocidad máxima de 80 km/hora. Somos nosotros los que tenemos que congregarnos en un lugar donde se encontraran gente muy diferente entre sí, situación que puede propiciar todo tipo de peleas y "malos rollos" que puede ir en contra de nuestra integridad física. He llegado a escuchar afirmaciones tales como "no voy al botellódromo, porque tengo aprecio a mi vida".

    Se dice que 7 de cada 10 sevillanos no se desplazará a los lugares habilitados para practicar el botellón y el mayor motivo para que se adopte esta postura reside en la poca seguridad que transmiten, este tipo de sitios, a los jóvenes.
El problema es grave, desde luego, pero pienso que no se ha tomado la mejor solución. A pesar de que todos sabemos quiénes son los culpables de esta situación, tenemos que escuchar las quejas de los empresarios sevillanos sobre la supuesta "competencia desleal" que le pueden suponer la barra de bebidas de los botellódromos. Sería bastante gracioso que, en dichos lugares, las bebidas rondaran los 6 EUROS: una solución perfecta, desde luego.